• Editorial Semana

Violencia contra las mujeres


Por: Jesús Santa Rodríguez


El tema de la violencia contra las mujeres es una deuda pendiente de la política pública puertorriqueña para avanzar hacia una sociedad de bienestar y sana convivencia entre todos los ciudadanos. Día a día se reportan casos de violencia doméstica, violencia contra la mujer e incluso, asesinato de mujeres simplemente por ser mujeres. El lunes se confirmaba que el cuerpo de la joven de 20 años, Rosimar Rodríguez Gómez, desaparecida hace dos semanas fue hallado sin vida, y que su muerte no fue por causas naturales. En lo que va del 2020, el “Observatorio para la Equidad de Género” ha reportado once feminicidios por parte de sus parejas y exparejas; además de otros posibles seis casos de los cuales no hay suficiente información para contar. Esta situación se ha vuelto intolerable por todos aquellos que aspiramos al mejor de los Puerto Rico posibles.


Estoy convencido de que la política es un instrumento indispensable para hacer cambios profundos en nuestra sociedad y erradicar la lacra de la violencia machista que tanto dolor ha provocado. Hemos sido muchos los que hemos abogado por crear y mejorar las instituciones que velen por la equidad y los derechos de la mujer. Por ejemplo, en el 2001, la ex gobernadora Sila M. Calderón, junto con una asamblea legislativa de avanzada, creó la Procuraduría de la Mujer, siendo la catedrática María Dolores Fernós la primera mujer en ocupar el cargo. Interesante recordar que esta institución fue vandalizada por un grupo de mal llamados políticos del Partido Nuevo Progresista, los cuales rompieron cristales y empujaron mujeres con el propósito de instalar una bandera. Ese acto perpetrado representó una agresión institucional contra la recién creada Procuraduría.


Con el pasar de los años, entendimos que además de crear procuradurías e instituciones, debíamos trabajar con la creación de un nuevo sujeto; una persona de paz, tolerante, con visión crítica, y que entendiera que la “equidad” es un elemento indispensable para que una Democracia opere de forma efectiva para todos los ciudadanos.


Por tal razón, para el año 2013 se desarrolló la carta circular para la “Educación con Perspectiva de Género”, con el propósito de que la educación fuera el motor para desarrollar una nueva generación que mirara hacia el futuro. La carta circular se volvió un referente para aquellos que abogaban por un mecanismo efectivo para educar en contra de la violencia machista. No obstante en el año 2017, la convicta ex Secretaria de Educación Julia Keleher, la derogó a pesar de que en vista pública de confirmación había dicho que estaba de acuerdo con la misma. Solo basta hacer un poco de esfuerzo en la memoria para recordar que el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, se había expresado en contra de la carta circular y en contra de la “Educación con Perspectiva de Género”.


Por medio de esta columna quiero reiterar mi compromiso con una sociedad puertorriqueña más justa para todo el conjunto de la sociedad. Nuestro proyecto político ha estado consistentemente en la avanzada de los temas sociales, siendo el Partido Nuevo Progresista el colectivo donde se agrupan las fuerzas del retroceso social, político y económico. Nuestro partido será siempre defensor del progreso social y de la expansión de los derechos humanos para todas las personas. No importa la postura individual de un popular; la realidad es que el colectivo de personas que nos agrupamos bajo el Partido Popular Democrático seremos siempre un dique de contención contra aquellos que quieran restar derechos a los ciudadanos.

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