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Y ahora una tormenta


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Al ver el AVISO de tormenta que esta semana pasada recibimos y que una vez más requirió el encierro de los puertorriqueños, me pregunté varias cosas: ¿es este un nuevo reto?, ¿con cuanta seriedad lo tomará la gente?, después de la experiencia de María, ¿habremos aprendido como pueblo a estar preparados?, ¿qué pasará a hora con la situación económica del país?, entre otras.


La verdad es, que se nos ha advertido de una activa temporada de huracanes, que se une a todos los acontecimientos que estamos viviendo, todas experiencias que nos llaman a aprender la lección, a manejarnos de manera distinta y ahora una tormenta. En la historia de Puerto Rico se han registrado otros fenómenos atmosféricos en el mes de julio, pero la realidad es que como pueblo, unos olvidan muy rápido y otros no se han cuidado de transmitir a los suyos la historia, por eso muchas veces, cometemos los mismos errores.


Los educadores, utilizan la repetición como método para fijar el conocimiento. La repetición es un mecanismo natural para consolidar lo que se ha estudiado. En el proceso educativo, la explicación inicial de un concepto, tema o asunto es importante, pero para obtener el conocimiento, se requiere pasar por la práctica, se aprende haciendo y repitiendo. De ahí que me pregunto, si los puertorriqueños con tantas, repeticiones y experiencias vividas, hemos aprendido la lección. Explican los expertos en el tema, que cuando se da una práctica repetida o entrenamiento, el aprendizaje es más duradero y consistente.


Mi esperanza está, en que en unos años no muy lejanos veamos un pueblo resiliente, empático, cada vez, más solidario, con madurez en la toma de decisiones y responsable de sus asuntos. Comprometido consigo mismo y no en espera de qué me darán, ni de cuál es la vía más fácil, ni aprendiendo a cómo obtener dinero sin esfuerzo.


Hablando de esto, ya vimos en estos días, como muy tristemente un grupo de jóvenes fueron parte de un esquema lamentable y vergonzoso, auspiciado por algún o algunos adultos que avergüenzan con su ejemplo. También me pregunté, si esto es el resultado, de la repugnante y repetida práctica de esos individuos que maquiavélicamente siempre aparecen, con actuaciones corruptas. Enseñando a como obtener dinero fácil, a robar y a defraudar lo que se supone es de todos. De tantas veces verlo y que muchos queden impunes, ¿quién no aprende? Mientras en las escuelas los maestros luchan por ofrecer una buena educación, en instituciones y gobierno y hasta en algunos hogares, los maestros de la corrupción mal educan a la nueva generación.


La temporada de huracanes está iniciando y el mes de agosto a penas esta semana comienza. De septiembre que por tradición ha sido el mes más activo en Puerto Rico, veremos a ver que pasa.


Una señora un río crecido cruzó y el río se la llevó, entonces pensé, ¡que pena que no aprendió la lección! Cuantas veces ese río habrá crecido y ella como los boricuas, olvidó el pasado y se confió.


Y ahora una tormenta, vino como de prueba, a ver si estamos preparados, si hemos aprendido la lección, como diría un maestro, esto fue un pequeño quizz, a ver si con la repetición y la práctica hemos aprendido la lección.

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