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Ayudarse a uno mismo cuando es un cuidador profesional

Foto del escritor: Editorial Semana
Editorial Semana
hace 6 días
2 min de lectura

Redacción EDITORIAL SEMANA


Usted puede ser miembro del personal de un hospicio, un clérigo, un director funerario, un trabajador social, una enfermera, un consejero, un médico o un voluntario. Independientemente de su título, un buen cuidado personal es esencial para verdaderamente “estar presente” para aquellos a quienes deseamos ayudar.


Un conocido consejero de duelo y autor estadounidense, Alan D. Wolfeldt (2026), recomienda, como primer paso, para un buen cuidado personalizado, darse cuenta si es un cuidador que cuida demasiado. Igualmente, insta a reflexionar: “¿Pone continuamente las necesidades de las personas que están muriendo y de las que están en duelo antes que las suyas, hasta su detrimento?”.


Wolfeldt establece, además, las siguientes señales de que usted se preocupa demasiado:


1-) Una tendencia por tratar de agradar a los demás en lugar de a usted mismo.

2-) Un deseo de “resolver” los problemas de otros en lugar de crear condiciones que les permita a ellos avanzar hacia la reconciliación de sus propios problemas

3-) Una tendencia a sobre extender y comprometerse de más.

4-) Un deseo de hacer cosas por las personas que pudieran hacer ellos mismos

5-) Una tendencia a “vigilar” continuamente a los que están bajo su cuidado

6-) Una tendencia a necesitar a sus clientes tanto, si no es que más, que lo que necesitan a usted

7-) Una tendencia a descuidar sus propias relaciones íntimas a favor de ayudar a los “clientes necesitados”

8-) Estrategias de prevención de cuidados excesivos e intervención


El autor subrayó que del mismo modo que la sanación, el duelo es un proceso, así como también lo es recuperarse del cuidar demasiado a las personas que están muriendo y las que están en duelo. Reconozca posibles problemas y tenga la esperanza de que realizará cambios positivos. Sensibilícese sobre cuidar demasiado y el impacto que tiene en su vida. Esto permite que comience el proceso de recuperación y rompe la negación de conductas autodestructivas.


Recomendó, además, trabajar para reconocer sentimientos de impotencia con respecto al control del comportamiento de cuidado excesivo. “En otras palabras, ríndase. Comience su trabajo con una nueva revelación... no tiene que ser todo para todas las personas en todo momento”, sostuvo. T


También recomendó explorar problemas personales relacionados, asegurándose de no utilizar sus relaciones de consejería para trabajar en sus propios asuntos. Igualmente, desarrollar formas de nutrirse a usted mismo(a), explorando sus propios sentimientos en lugar de enfocarse en los de los demás. Juegue más y haga de la diversión parte de su vida diaria.


Otras estrategias incluyen: ser compasivo cuando ocasionalmente vuelva al martirio, dejar de hacer de sus relaciones de ayuda su única fuente de felicidad personal. “Si bien las relaciones pueden ayudarlo a sentirse bien consigo mismo, no necesita la aprobación de los demás para tener una sensación de bienestar. Trabaje para lograr la aprobación propia y la aceptación propia.


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