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Duelo por la pérdida de una vida joven

Foto del escritor: Editorial Semana
Editorial Semana
hace 4 días
1 min de lectura

Redacción EDITORIAL SEMANA


Usted espera crecer, desarrollarse, casarse y tener hijos(as) propios, antes de salir de sus vidas. Pero nunca enterrar a un hijo o hija, sin importar su edad. 


El autor del artículo When a child dies Kenneth Doka, añade: “Cada vez que un hijo muere, usted no sólo pierde a ese hijo, también sus creencias sobre cómo debería ser el mundo. No extraña entonces que la muerte de un hijo o hija complique el dolor. Es una pérdida muy difícil” (2026).


Incluye reacciones y respuestas que surgen tras dicha muerte que son compartidas por otros padres mientras luchan con su pérdida. En segundo lugar, lidiar con situaciones y problemas que surgen mientras se lamenta. Finalmente, ofrecer esperanza.


En la primera etapa, todo parece un mal sueño, a veces es común negar o no creer. Puede sentir realizar los movimientos, nunca completamente consciente de lo ocurrido—o creyendo absolutamente en la realidad. Un valor es ofrecer oportunidades para enfrentar la realidad. Ahora la conmoción se desvanece y el dolor es la respuesta natural y normal. Afecta en lo físico, emocional, cognitivo, social y espiritual. El primero incluye dolores de cabeza, espalda y musculares; dificultades digestivas y agotamiento. Las emociones también son parte del dolor: profunda tristeza, intenso anhelo y momentos de profunda soledad. 

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