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La radiación solar puede afectar especialmente a la retina y ser factor de riesgo de degeneración macular

  • Foto del escritor: Editorial Semana
    Editorial Semana
  • hace 1 dĆ­a
  • 2 min de lectura

Redacción EDITORIAL SEMANA


La radiación solar puede afectar especialmente a la retina y ser factor de riesgo de degeneración macular, segĆŗn experta. Al respecto, la especialista en salud ocular, doctora LucĆ­a Galletero, advirtió que la radiación solar ā€œpuede afectar especialmente a la retinaā€. Explicó que ā€œse ha demostrado que la radiación ultravioleta daƱa el microambiente de la misma y constituye un factor de riesgo para enfermedades como la degeneración macularā€.


ā€œLa exposición prolongada al sol puede provocar sĆ­ntomas como sequedad, irritación u otras molestiasā€, indicó. Al mismo tiempo, expuso que ā€œla radiación ultravioleta tambiĆ©n estĆ” relacionada con patologĆ­as como cataratas, fotoqueratitis o pterigion, conocido como ā€˜ojo del surfista’, asociado a la sobreexposición solar y al vientoā€.


Ante este escenario, expertos recordaron la importancia de proteger tambiĆ©n los ojos frente a esta radiación. ā€œLa mayor prĆ”ctica de actividades al aire libre, junto con el reflejo del sol sobre superficies como el agua, la arena o el asfalto, obliga a ser mĆ”s cautos en este sentidoā€, explicaron.


En este sentido, exponen que uno de los riesgos mĆ”s importantes es la llamada maculopatĆ­a o retinopatĆ­a solar, una lesión causada por mirar directamente al sol, incluso durante unos segundos. ā€œSon daƱos irreversibles que pueden provocar problemas de visión o pequeƱas zonas ciegas, conocidas como escotomasā€, abundó Galletero, y es que este tipo de lesiones pueden destruir cĆ©lulas sensibles a la luz de la retina y el daƱo puede llegar a ser permanente.


Indicaron, ademÔs, que junto a la exposición solar y el viento, existen otros factores de riesgo, como el calor, el aire acondicionado y la evaporación, los cuales favorecen también la sequedad ocular. Mientras, el contacto con el agua del mar o de las piscinas puede irritar la superficie ocular y alterar la película lagrimal.


También explicaron que la radiación solar no afecta únicamente a las estructuras internas del ojo, sino también a la piel que rodea la zona ocular. El contorno de los ojos es una de las Ôreas mÔs sensibles del rostro debido a su menor grosor y a la menor presencia de colÔgeno, elastina y tejido graso, lo que la hace especialmente vulnerable a los efectos de la radiación ultravioleta.


ā€œComo consecuencia, la exposición acumulada al sol puede acelerar el fotoenvejecimiento, favoreciendo la aparición de arrugas prematuras, manchas y pĆ©rdida de firmeza en pĆ”rpados y zona periocularā€, insistieron. A la vez, apuntaron que es recomendable ā€œno limitar la protección solo a las gafas de solā€.


Así, abogan por aplicar protector solar en la piel que rodea los ojos, utilizando productos adecuados para esta zona sensible y renovando su aplicación cuando la exposición sea prolongada. Junto a ello, se debe utilizar gafas de sol homologadas con filtro UV y adquiridas en establecimientos especializados.


Por último, y tras señalar que determinados grupos requieren una atención especial durante el verano, como son: niños, deportistas que practican actividades al aire libre, personas con ojos claros o aquellas que presentan patologías oculares previas, recordaron que el 12 de agosto se producirÔ un eclipse total de sol. Para esta población, se pondrÔ a disposición de sus pacientes gafas homologadas para la observación segura del mismo. Estas van acompañadas de instrucciones de uso y recomendaciones elaboradas por profesionales.

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