Lacayos del imperialismo estadounidense


Evidentemente, una de las armas más poderosas del imperialismo estadounidense ha sido su capacidad histórica para la manipulación de la opinión pública a través de sus lucrativos medios de comunicación masiva. Ello, en aras de imponer sus políticas de control y dominio sobre sus neo colonias mediante el uso descarado de tácticas demagógicas, tergiversación, mentiras y miedo paralizante. A todas luces, se trata de un Manual de propaganda engañosa diseñado, redactado y patrocinado por las poderosas cadenas mediáticas que, en aras de fortalecer sus cuentas bancarias, se han alineado con los gobiernos más corruptos e inescrupulosos de nuestros tiempos. El objetivo de todo ello es mantener en el poder no solo a los gobiernos de la ultraderecha anglosajona, sino también beneficiar a las oligarquías corruptas, depravadas y depredadoras que controlan más del 90% de la riqueza estadounidense.
Cabe recordar que, desde el advenimiento de su independencia en 1776, Estados Unidos se autoproclamo “dueño y señor” del Continente Americano (de Canadá hasta la Patagonia de Argentina) pretendiendo convertir a los pueblos vecinos en su patio trasero. De ahí su arrogancia imperial de autoproclamarse a sí mismos “Estados Unidos de América” apoyado por la “Doctrina Monroe” (América para los americanos) proclamada en 1823 por James Monroe, quinto presidente de Estados Unidos. A partir de entonces, se instauró una siniestra camada de dictadores latinoamericanos entrenados y adoctrinados a imagen y semejanza de Estados Unidos para proteger los grandes intereses hegemónicos, geopolíticos y económicos del nuevo imperio mundial.
Conviene recordar, además, que esta camada de gobernantes autoritarios, intransigentes y depravados, gobernaron con “manos ensangrentadas” a casi la totalidad de los países caribeños y latinoamericanos. Para ello, contaron con el apoyo y patrocinio del Estados Unidos dizque, para combatir el socialismo y el comunismo internacional. De ahí los Rafael Leonidas Trujillo (República Dominicana), Gustavo Rojas Pinilla (Colombia), Fulgencio Batista (Cuba), Marcos Pérez Jiménez (Venezuela), Anastasio Somoza (Nicaragua), Alfredo Stroessner (Paraguay), Francois Duvalier (Haití), Porfirio Díaz (México), Carlos Castillo Armas (Guatemala), Tiburcio Carías Andino, (Honduras), Manuel Noriega (Panamá) José Antonio Páez, (Venezuela), Humberto Branco (Brasil), Juan Velasco Alvarado (Perú), Hugo Banzer (Bolivia) y Aparicio Méndez (Uruguay). Todos ellos entrenados por las fuerzas represivas del imperio para convertirlos en títeres y lacayos al servicio incondicional del imperialismo y el capitalismo depredador estadounidense.
Y la historia se repite. Aunque podríamos concluir que la camada de dictadores latinoamericanos entrenados, apoyados e impuestos por Estados Unidos durante el Siglo XX es cosa del pasado, no es menos cierto que actualmente hemos estado sintiendo la presencia y protagonismo de una nueva camada de gobiernos de la ultraderecha latinoamericana al servicio de la siniestra presidencia de Donald Trump. De ahí los Javier Miley (Argentina), Abelando de La Espriella (Colombia), José Antonio Kast (Chile), Keiko Fujimori (Perú), Jail Bolsonaro (Brasil) y Nayib Bukele (El Salvador), por mencionar solo algunos. De Venezuela hablaremos en una próxima columna.
Y, por supuesto, Jenniffer González y su gobierno trumpista forma parte de esa camada de lacayos que conforman el patio trasero estadounidense.



