Los riesgos del vapeo


Redacción EDITORIAL SEMANA
Probablemente haya escuchado mucho sobre el vapeo últimamente. Puede que también sepa sobre el reciente brote de lesiones pulmonares y muertes relacionadas con esta práctica. Pero esos no son los únicos riesgos que conlleva la misma, tal y como advierte el Instituto Nacional de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) en un artículo publicado en su página cibernética.
Conviene saber que los dispositivos de vapeo, también conocidos como cigarrillos electrónicos, plumas de vapeo y cachimbas electrónicas, entre otros términos, vienen en muchas formas y tamaños. Algunos parecen cigarrillos, cigarros o pipas tradicionales. Otros tienen la forma de objetos cotidianos, como bolígrafos o memorias USB.
Si bien pueden parecer diferentes, la mayoría de estos dispositivos funciona de manera similar. La inhalación activa un dispositivo de calentamiento a batería. Esto calienta el líquido en un cartucho, convirtiéndolo en vapores que se inhalan.
El vapeo expone los pulmones a una variedad de productos químicos, que pueden incluir aquellos que están activos en el tabaco (nicotina) o marihuana (THC), saborizantes y otros ingredientes que se agregan a los líquidos de vapeo. Además, pueden producir otros químicos durante el proceso de vapeo. Si bien los dispositivos de vapeo funcionan de manera similar, algunos son más potentes que otros; crean más vapor y liberan más productos químicos.
De otro lado, estudios sugieren que el vapeo de nicotina puede ser menos dañino que los cigarrillos tradicionales cuando las personas que fuman regularmente cambian a ellos como un reemplazo completo. Pero vapear aún podría dañar su salud.
“Si el líquido contiene nicotina, el usuario está inhalando nicotina junto con los otros ingredientes en el líquido. Los pulmones no están diseñados para lidiar con el desafío constante de la falta de aire que las personas les están provocando — a veces hasta 200 inhalaciones al día — día tras día, semana tras semana, año tras año”, explica el Dr. Thomas Eissenberg, experto en investigación del tabaco en la Universidad de la Mancomunidad de Virginia.
Añade Eissenberg: “Está inhalando propilenglicol, glicerina vegetal, saborizantes que se hicieron para comer pero no para inhalar, y nicotina”, explica. “Y todos esos se calientan en un pequeño reactor, que es un cigarrillo electrónico. Cuando se calientan, esos componentes pueden convertirse en otros químicos potencialmente peligrosos”.
Una sustancia química nociva puede ser un agente espesante llamado acetato de vitamina E, que a veces se usa como aditivo en productos de vapeo que contienen THC. Los CDC lo identificaron como un “químico preocupante” entre las personas con lesiones pulmonares asociadas al vapeo. Recomiendan evitar cualquier producto de vapeo que contenga acetato de vitamina E ó THC, particularmente aquellos de fuentes informales como amigos, familiares, o distribuidores en persona o por Internet.
Por otro lado, el vapeo ahora es más popular entre los adolescentes que el fumar cigarrillos tradicionales. Uno o una de cada cuatro estudiantes de último año de secundaria dice que vapeó nicotina en el último mes. Y los estudios han descubierto que adolescentes que vapean nicotina pueden ser más propensos a fumar cigarrillos tradicionales.
El vapeo de marihuana también ha aumentado dramáticamente entre los adolescentes. Alrededor del 20% de estudiantes de último año de secundaria vapearon marihuana en el último año. Las tasas se han más que duplicado en los últimos dos años.
Las nuevas leyes tienen como objetivo frenar el vapeo entre los adolescentes. Las personas ahora deben tener 21 años para comprar cualquier producto de tabaco, incluidos los productos de vapeo. Y las empresas ya no pueden producir y vender sabores que atraigan a los niños, como fruta y menta.
Si ya ha comenzado a vapear o fumar cigarrillos, nunca es demasiado tarde para dejar de fumar.




Comentarios