¿Qué es un desfibrilador externo automático?.
- Editorial Semana

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Por Carlos A. Lozano Rivera-Profesor
¿Alguna vez ha caminado por un centro comercial o un aeropuerto y ha visto una caja en la pared identificada con las siglas AED? Estas corresponden al Desfibrilador Externo Automático (DEA), un dispositivo diseñado para intervenir en emergencias cardíacas. Pero más allá de reconocerlo, ¿sabemos realmente cuán importante es y cómo utilizarlo?
El DEA es un equipo portátil y fácil de manejar que puede ayudar a restablecer el ritmo normal del corazón. Funciona mediante instrucciones de voz, señales visuales e ilustraciones que guían paso a paso la colocación correcta de los electrodos.
El corazón depende de impulsos eléctricos organizados para contraerse y bombear sangre al resto del cuerpo. Cuando ocurre una arritmia como la fibrilación ventricular (un ritmo desorganizado que se origina en los ventrículos) el corazón deja de bombear de manera efectiva, provocando un paro cardíaco. En estos casos, el DEA analiza el ritmo cardíaco y, de ser necesario, indica la administración de una descarga eléctrica controlada para intentar corregirlo.
Es fundamental identificar dónde se encuentran estos dispositivos. Existen espacios públicos y privados donde su instalación es requerida por ley. El tiempo es un factor determinante, mientras más rápido se utilice el DEA, mayores serán las probabilidades de supervivencia. Ante una persona que colapsa, no respira y no tiene pulso, se recomienda:
- Encender el DEA y seguir sus instrucciones.
- En adultos, colocar un electrodo en la parte superior derecha del pecho y el otro en el lado izquierdo del torso.
- Permitir que el equipo analice el ritmo cardíaco.
- Si el dispositivo lo indica, administrar la descarga, asegurándose de que nadie esté en contacto con la persona ni que ésta se encuentre en una superficie mojada.
El uso del DEA está diseñado para el público en general y no requiere experiencia previa para intervenir en una emergencia. Además, existen leyes que protegen a quienes actúan de buena fe. No obstante, la capacitación en reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso del DEA, recomendada por la American Heart Association, brinda mayor seguridad y efectividad al responder.
El uso oportuno del DEA, junto con una RCP de calidad, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.




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