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Velocidad de la marcha: indicador clave envejecimiento biológico mayores con VIH.

  • Foto del escritor: Editorial Semana
    Editorial Semana
  • 23 abr
  • 2 min de lectura

Redacción EDITORIAL SEMANA


La velocidad de la marcha es un indicador clave del envejecimiento biológico y la vulnerabilidad de las personas mayores con VIH. Así reveló el estudio multicéntrico español ‘FUNCFRAIL’, liderado por expertos del Grupo de Estudio del Sida (GeSIDA) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC)


Este trabajo, que se presentó en la ciudad estadounidense de Denver con motivo de la celebración de la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas 2026 (CROI, por sus siglas en inglés), analizó la relación entre biomarcadores inflamatorios y epigenéticos en sangre y distintos indicadores clínicos de envejecimiento en 304 personas con VIH de 50 años o más y una larga evolución de la infección. Casi la mitad presentaba tres o más comorbilidades, un ocho por ciento cumplía criterios de fragilidad y un 17 por ciento tenía depresión.


Los procesos biológicos del envejecimiento en esta población se reflejan de forma especialmente clara en la función física. En particular, en la velocidad de la marcha, lo que abre la puerta a herramientas de evaluación simples y aplicables en la práctica clínica habitual. Ello debido a que, gracias a los tratamientos antirretrovirales actuales, los pacientes alcanzan edades cada vez más avanzadas.


No obstante, desde GeSIDA recordaron que, incluso con supresión virológica (carga viral indetectable en sangre), estas personas presentan con frecuencia fragilidad, deterioro funcional y múltiples enfermedades crónicas. Al respecto, se refirió a este estudio, que muestra que los distintos marcadores inflamatorios no se asocian de manera uniforme con el estado clínico, sino que reflejan aspectos concretos del envejecimiento.


El marcador sCD14 se identificó como la señal inflamatoria más estrechamente vinculada con la fragilidad y con una mayor probabilidad de riesgo de malnutrición, mientras que la proteína C reactiva ultrasensible (hsCRP) mostró asociación únicamente con la primera. Además, varios biomarcadores -entre ellos, IL-6, VCAM-1, sCD163 e I-FABP- se correlacionaron con el índice VACS, utilizado para estimar riesgo de mortalidad y eventos clínicos en personas con VIH.


Por tanto, la movilidad puede reflejar de manera directa la carga inflamatoria y el estado biológico global del organismo. Mientras, la metilación global se relacionó con los niveles de albúmina sérica. Ello apunta a una posible conexión entre edad biológica, estado nutricional y capacidad funcional.


A tenor de todo ello, GeSIDA considera que la combinación de biomarcadores sanguíneos con medidas objetivas de función física podría mejorar la identificación de pacientes en riesgo y orientar intervenciones preventivas dirigidas a preservar la autonomía y la calidad de vida. Entre las posibles estrategias se incluyen programas de ejercicio físico, apoyo nutricional y seguimiento geriátrico específico.

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