top of page

Arropados por la criminalidad

  • Foto del escritor: Editorial Semana
    Editorial Semana
  • 15 ene
  • 2 Min. de lectura

Por: José “Conny” Varela


El año apenas comienza y Puerto Rico ya enfrenta un repunte alarmante de asesinatos que ha estremecido a comunidades enteras. En solo los primeros días del calendario, la cifra de muertes violentas ha superado la de años recientes para el mismo periodo, reavivando el temor colectivo y la sensación de que el país sigue atrapado en un ciclo de violencia que la administración de Jenniffer González no ha logrado frenar. Pero lo más preocupante no es únicamente la estadística: es la ausencia de dirección, estrategia y voluntad política para enfrentarla. Y en ese vacío, la figura de Jenniffer González Colón —quien ha ocupado posiciones de poder y aspira a seguir gobernando el país— queda inevitablemente expuesta.


Durante años, Jenniffer ha construido su carrera política sobre discursos de orden, mano dura y promesas de eficiencia administrativa. Sin embargo, cuando se examina su ejecutoria, lo que emerge es una desconexión profunda entre lo que ha prometido y la realidad. La falta de un plan coherente para atender la criminalidad, sumada a una visión fragmentada de la seguridad pública, ha contribuido a un clima en el que las instituciones parecen reaccionar tarde, mal o simplemente no reaccionar.


El repunte de asesinatos no es un fenómeno aislado. Es el síntoma visible de un deterioro institucional que se ha ido acumulando: una Policía desprovista de recursos y dirección estratégica, comunidades abandonadas a su suerte, y un aparato gubernamental que opera sin metas claras ni métricas de desempeño. En este contexto, la ausencia de propuestas concretas por parte de González Colón —más allá de consignas y generalidades— resulta particularmente preocupante.


Puerto Rico clama por un liderazgo capaz de articular una política pública integral que atienda las raíces de la violencia: desigualdad, falta de oportunidades, deserción escolar, salud mental, narcotráfico y corrupción institucional. Pero para lograrlo, se requiere algo más que presencia mediática o promesas de campaña. Se necesita visión, capacidad de ejecución y un compromiso real con la transformación del país. Nada de eso ha estado presente en la trayectoria reciente de Jenniffer González.


El país no puede seguir normalizando que cada inicio de año venga acompañado de un conteo de asesinatos que se lee como un síntoma de un gobierno en ruinas. Tampoco puede seguir aceptando liderazgos que evaden responsabilidad mientras la violencia se recrudece. Jenniffer tiene que asumir su obligación de planificar, ejecutar y rendir cuentas con la seriedad que el cargo de gobernadora exige. Sin trivializaciones ni propagandas. Desgraciadamente ya son muchos los exámenes que Jenniffer ha reprobado desde su primer día en la gobernación. Todo indica que simplemente se le dio el trabajo de gobernar a la persona menos calificada. Lo peor de todo es que nos restan tres años de tener que sostener esta mala decisión.


El autor es representante por Caguas

en la Cámara de Representantes

Comentarios


Dirección Física:

Calle Cristóbal Colón
Esquina Ponce de León #21
Caguas, PR, 00725

Dirección Postal:

PO Box 6537
Caguas PR 00726-6537

Teléfono:

E-mail:

Logo

© 2026 Editorial Semana, Inc. Puerto Rico

  • Facebook
  • Instagram
bottom of page