De refundaciones y de otros demonios
- Editorial Semana

- hace 1 día
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Por Lcdo. Raúl Tirado, hijo, Presidente PIP Caguas
Refundar tiene dos acepciones en el Diccionario de la RAE, una de ellas es “[r]evisar la marcha de una entidad o institución, para hacerla volver a sus principios originales o para adaptar estos a los nuevos tiempos”. En febrero de 2025, Pablo Hernández Rivera, en adelante Pablito, asumió la presidencia del PPD prometiendo refundarlo.
Hace unas semanas atrás, aunque venia resbalando desde mucho antes de asumir la presidencia, terminó escocotado con un proyecto para que el Congreso atienda nuestra situación colonial proponiendo la misma como solución. Es decir, optó por ratificar los principios originales del PPD: la eterna colonia llamada ELA. De ahí, que el proyecto diga que el ELA será regido por la Ley 600, la Ley 447 y la Constitución de Puerto Rico, lo mismo que hoy tenemos. Para colmo, Pablito sugiere que de ganar la opción colonial de siempre del PPD, el proyecto ordenaría la creación de una Comisión para el Desarrollo del ELA que tendrá la encomienda de considerar reformas para “fortalecer el gobierno propio, proteger la identidad cultural, ampliar la participación de Puerto Rico en programas federales y darle mayor voz en decisiones federales que le afectan”.
Es penoso que Pablito, teniendo apenas 35 años de edad y siendo abogado, se aferre a las viejas quimeras muñocistas de que el ELA es un pacto entre iguales porque el Tribunal Supremo federal desde Downes v. Bidwell (1901) hasta United States v. Vaello Madero (2022), ha resuelto que Puerto Rico es un territorio organizado, pero no incorporado a Estados Unidos que está bajo la exclusiva jurisdicción del Congreso federal bajo la Cláusula Territorial de la Constitución de EEUU. En arroz y habichuelas, una colonia. Y Pablito admite que su proyecto no implica que de ganar el ELA eso cambie sino, que eso es “lo que debería estudiar la comisión” a crearse.
Pero si la propuesta de Pablito es ahistórica y antijurídica, la de su dupla Jennifer González sobre la “estadity” es irrisoria. Su jefe político y sus achichincles en la Legislatura federal le han dicho alto y claro que no se vista que no va al baile de la admisión, no solo porque los demócratas tendrían mayoría allí sino, porque somos latinoamericanos y caribeños y no cabemos en su salón. Por la imposibilidad de las propuestas del bipartidismo es que tenemos que comenzar a mirar la independencia como la única salida útil para todas las partes en la ecuación. Por un lado, EEUU acata el consenso de la comunidad internacional de que Puerto Rico tiene derecho a su independencia y Puerto Rico se pone los pantalones largos de la soberanía para tener pleno control de sus aduanas; poder pactar con otros países tratados comerciales, económicos y sociales; proteger nuestras empresas y sus productos. En fin, abrirnos al mundo y promover una sociedad justa para todos. No tengamos miedo de romper con el miedo en que nos ha sumido el bipartidismo desde siempre.




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