El reto del Trabajo Social Clínico-Forense en Puerto Rico.
- Editorial Semana

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Por: Lourdes M. López Castro
En el trabajo social clínico-forense, cada decisión tiene consecuencias reales. Lo que un profesional documenta o recomienda puede influir en procesos legales, decisiones judiciales y en la vida de las personas.
La práctica basada en evidencia combina conocimiento científico, criterio profesional y la realidad de cada persona para decisiones más acertadas. Muchos reconocen su importancia, pero no la incorporan sistemáticamente. Esta desconexión limita los resultados y pone en riesgo la credibilidad cuando el trabajoes evaluado en escenario legal. En este ámbito, la documentación debe ser clara, medible y defendible. No basta explicar qué se hizo; es demostrar por qué y cómo se evaluaron los resultados.
Muchos desean trabajar con evidencia; pero enfrentan falta de tiempo, herramientas limitadas, presión administrativa, exceso de carga laboral y poca capacitación práctica. La profesión exige rigor, la sociedad lo demanda y los tribunales lo esperan.
Adoptar prácticas basadas en evidencia no es abandonar la experiencia clínica, es complementarla. Al integrar instrumentos de medición, seguir el progreso y evaluación continua, la práctica se fortalece, la toma de decisiones se vuelve más clara y los resultados pueden demostrarse. Convierte un informe en documento más sólido y difícil de cuestionar. Puede definir la credibilidad de un testimonio profesional.
El reto está en movernos del discurso a la práctica, incorporando evidencia desde la evaluación hasta el cierre. Implica cambiar hábitos, formación continua y cultura profesional más rigurosa. Están en juego el servicio, proteger a quienes atendemos y la reputación de una profesión que interviene en escenarios complejos y sensibles. Integrar evidencia eleva la profesión, fortalece la confianza pública y ubica al trabajo social clínico-forense como disciplina sólida y responsable.




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