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  • Editorial Semana

Feminismo Decolonial


Por: Aida Mendoza Rivera


En los últimos años hemos visto diversos grupos compuesto por mujeres defendiendo diversas causas. Algunas personas favorecen estos grupos y otros las rechazan y las llaman las revolucionarias, las revoltosas. Sin embargo, no nos explican que casi todos los grupos de féminas lo que están realizando es practicando un feminismo decolonial.


En la reunión del mes de mayo del Taller de Investigación Histórica Juan David Hernández reflexionamos sobre el tema decolonial y a mí como mujer se me ocurrió investigar sobre el rol de la mujer en lo decolonial. Primero, tuve que repasar qué es feminismo y cómo se ha trabajado en Puerto Rico. Segundo, empecé a estudiar el feminismo decolonial.


El feminismo es un movimiento político, social y filosófico radical que afirma a las mujeres como personas con derechos. Este movimiento se origina a la par con las luchas revolucionarias y libertarias, especialmente, con los ideales emancipa torios de la revolución francesa del siglo XVIII y XIX.


El movimiento feminista en Puerto Rico tuvo dos momentos históricos significativos que coinciden con sus equivalentes en otras partes de mundo. El primero ocurrió a principios del siglo XX con la lucha por el derecho al voto y al sufragio universal. En esa misma época, y como resultado de las políticas de desarrollo económico que se implantaron a partir del 1898, las mujeres comenzaron a desempeñarse en espacios que no habían incurrido antes, de forma que tuvieron la oportunidad de acceder a la educación y comenzar a plantearse asuntos de equidad y justicia que no habían formado parte del discurso histórico hasta entonces.


El segundo momento histórico del feminismo en Puerto Rico se dio a partir de la década de 1960 y cobró mayor vigor en la década de 1970. A nivel mundial, se promovió el compromiso por parte de la Organización de las Naciones Unidas de reconocer la carencia de igualdad entre las mujeres y los hombres y la necesidad de establecer agendas para trabajar en favor de la equidad. Este compromiso se concretó en 1975 en Ciudad de México, donde se celebró la Conferencia del Año Internacional de la Mujer. Durante esa década, como lo expresa Roxanna Domenech Cruz en su artículo “Movimientos feministas boricuas” (2016), hubo un renacimiento del feminismo en Puerto Rico que respondió al mayor acceso que tuvieron las mujeres a la educación universitaria y a su participación en la industria manufacturera.


El feminismo decolonial, también referido como feminismo periférico, es una corriente del feminismo surgida en América Latina que da máxima importancia a la intersección de los conflictos de sexo/género, clase y raza, relacionándola con las instituciones y categorías culturales impuestas por el colonialismo y el neocolonialismo, que cuestiona el feminismo universalista eurocéntrico u occidental. Entre sus principales exponentes se encuentran la argentina María Lugones, Karina Bidaseca, Rita Segato, Ana Marcela Montanaro, la dominicana Yuderkys Espinosa Miñoso, la mexicana Karina Ochoa, la guatemalteca Gladys Tzul Tzul, la boliviana Adriana Guzmán, la colombiana Diana Gómez Correal y Ochy Curiel, entre otras.


Lo que busca el feminismo en el siglo XXI son reivindicaciones amplias: buscamos acabar con la violencia de género, junto con demandas LGBTTIQA+, anticapitalistas, antirracistas, ecologistas y antiimperialistas. El feminismo se escucha en esta era, de reacciones patriarcales, y lucha por construir una vida libre de violencias y de miedos para todos.


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