Formar Corazones Agradecidos en Tiempos de Incertidumbre
- Editorial Semana

- hace 15 horas
- 2 Min. de lectura

Por: Myrna L. Carrión Parrilla
En un mundo que cambia con rapidez y que tantas veces parece dominado por la prisa, las preocupaciones y la incertidumbre, la celebración de Acción de Gracias nos invita a hacer una pausa necesaria. Esta fecha no es simplemente un día festivo; es una oportunidad para recordar el enorme valor de cultivar gratitud en nuestras vidas y sobre todo, en las vidas de nuestros niños. Enseñar a los más pequeños a ser agradecidos no es solo un gesto bonito: es una inversión profunda en su bienestar emocional, en su visión del mundo y en la manera en que enfrentarán los retos de la vida.
La gratitud es una de las herramientas más poderosas para el desarrollo humano. Un niño que aprende a reconocer y admirar las bendiciones que tiene, por pequeñas que sean, desarrolla una mentalidad más positiva, resiliente y empática. Apreciar un gesto amable, un plato de comida, la presencia de la familia, un maestro que lo acompaña o la oportunidad de aprender… todo eso transforma su manera de mirar el mundo. La gratitud no niega las dificultades, pero sí nos ayuda a enfocarnos en lo que sostiene, anima y fortalece.
En momentos de incertidumbre, como los que vivimos con frecuencia, es cuando más necesitamos detenernos y dar gracias. No se trata de ignorar los retos, sino de reconocer que, aun en medio de ellos, hay luz. Dar gracias nos centra, nos calma y nos recuerda que no estamos solos. Cuando enseñamos esto a los niños, les damos una brújula interna para navegar tiempos turbulentos sin perder esperanza.
Practicar la gratitud también nos transforma como personas. Nos hace más conscientes, más sensibles a los demás, más capaces de ver lo bueno en nuestro entorno. Cambia nuestra actitud ante la vida, disminuye el estrés, fomenta relaciones más sanas y fortalece nuestra capacidad de disfrutar el presente. Una vida marcada por la gratitud es una vida más plena. Y cuando los niños ven a los adultos agradecer, aprenden con el ejemplo. Los gestos sencillos, decir “gracias”, reconocer el esfuerzo de otros, valorar lo que se tiene, se convierten en lecciones que permanecen para siempre.
Acción de Gracias es, por tanto, un recordatorio. Nos invita a mirar alrededor y reconocer lo que muchas veces damos por hecho. Nos motiva a valorar los pequeños milagros cotidianos: una risa compartida, la salud, un techo seguro, la posibilidad de aprender y de enseñar, el amor de quienes caminan con nosotros. Cada uno de estos elementos moldea nuestra vida y merece ser agradecido.
Que esta temporada sea una oportunidad para enseñar a nuestros niños, y recordarnos a nosotros mismos, que la gratitud no es solo un sentimiento, sino una forma de vivir. Aun en tiempos inciertos, siempre habrá razones para dar gracias. Agradecer nos hace mejores, más humanos y más capaces de enfrentar, lo que venga con esperanza y fortaleza.
Deseo a todos que en este dia de Acción de Gracias, podamos todos identificar aquellas razones por las que tenemos que dar gracias.






Comentarios