La influencia psicosocial del espiritismo en Caguas (parte III).
- Editorial Semana

- 21 may
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Al haberse desarrollado una apertura no solamente ético- religiosa, sino también sociocultural en pleno debut del siglo XX, gracias a la “supuesta” subdivisión de la influencia ideológica del aparato estatal versus aparato clericó o iglesia se construyeron y a su vez reconstruyeron múltiples prácticas religiosas. De las más características en ese entonces, tanto para Puerto Rico como el mismo Caribe lo fue el sincretismo espírita con el catolicismo, plus santería.
A la luz del restablecimiento de los diversos centros espíritas ha ido reconvirtiéndose en la Isla la visión no solo del mundo espiritual o metafísico para los científicos místicos, sino también religiones subyacentes al “supuesto puritanismo” católico. En el caso específico de Caguas, la dinámica sociocultural cobra un giro interesantísimo, dado que por parte de Don Salomón Álvarez se funda el periódico espírita El Peregrino durante el 1900 (Pedreira, 1950). Lo paradójico de este acontecimiento sin precedentes es que para ese entonces la vasta tasa poblacional del país era analfabeta, por lo que era en cierto aspecto intrascendente el rico contenido a difundirse.
Ante esta situación, nos expone el historiador Juan David Hernández (2013) que distintos cagüeños de corte vanguardista, es decir, socialistas libertarios como Juan Vilar, Valentín Castrillo & hasta la misma Luisa Capetillo impulsaron cuadros políticos y espíritas. El objetivo era construir otras herramientas de lucha para la liberación y organización obrero-patronal. De ese modo va empleándose el compromiso social de la descolonización gracias a la organización. Además, es importante subrayar, que mediante esas gestas se estableció una Federación Espiritista en el 1903. Su primeriza convención fue celebrada en Mayagüez.
En términos prácticos y a su vez científicos, el espiritismo en Puerto Rico comienza a organizarse bajo Centros Espíritas desde el 1871 en Mayagüez. Sin embargo, en lo que respecta a Caguas según nos señala Hernández León (2013) la organización sociopolítica y criolla del espiritismo siempre estuvo activa. Debo agregar, que fue en territorio cagüeño que se llevó a cabo la Octava Asamblea de la Federación Espírita. La misma se realizó en el Teatro Manrique en la calle Dr. Manuel Jiménez Sicardó, el cual para ese momento tenía 600 butacas, las que se hicieron muy pocas para la masiva multitud que se dio cita a la actividad. Según el historiador Néstor Rodríguez Escudero (1991) asistieron más de 1,300 personas a la a la misma.
Dentro de la información que he podido explorar y codificar, encuentro que en esa particular Octava Asamblea se dio inicio con el himno de lucha revolucionario francés “La Marsellesa o La Marseillaise”. Evidentemente, esta deferencia se debió a que gran parte de los círculos espíritas andaban compuestos por lideres obreros socialistas libertarios de comienzos de siglo en Caguas y en el país. Y qué mejor representación que la de los máximos portavoces de la lucha sindical, que Juan Vilar, Magdaleno González, Francisco. P Jiménez, entre otros. (Hernández León, 2013).
A partir de los terribles y temibles años 30’s se volvió desplegar un sinfín de transformaciones socioculturales, pero, sobre todo, económico- políticas, tanto en el país como el mundo. Como consecuencia de esas transiciones, los arrabales y barrios comenzaron a tomar la iniciativa de ser el centro e inclusive motor de la organización espírita/ política en Puerto Rico. Tanto es así, que en lo que respecta a Caguas, el sector que más participación recibía y promovía dichos ideales era Campo Alegre, plus Los Tres Brincos. Aunque ya el espacio de Campo Alegre no existe, aún sus relatos vivenciales como historia oral se preservan (Continuará)…




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