Lidiando con la pérdida del padre y la madre
- Editorial Semana

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Cuando el padre o madre de un adulto mueren, hay una expectativa tácita de que a uno no le afectará. Se espera que un adulto acepte la muerte como parte de la vida, que maneje todas las pérdidas repentinas de una manera apropiada.
Entendemos intelectualmente que morirán algún día. Pero comprender y anticiparnos no nos prepara para el dolor que sentimos cuando, como adultos, les perdemos. Al reflexionar sobre la memoria de su ser querido, ya esté solo o con un padre o madre superviviente, comienza el viaje a través de las conocidas etapas del duelo.
Las emociones son respuestas orgánicas a la pérdida. Así como no hay pérdidas típicas, no hay respuestas típicas. Nuestro duelo es tan individual como nuestra vida. Las cinco etapas del duelo —negación, ira, negociación, depresión y aceptación—conforman el aprendizaje de vivir con las pérdidas.
“Nunca podemos reemplazar a nuestros padres, pero podemos fortalecer nuestras conexiones familiares mientras encontramos un significado nuevo y más profundo en las relaciones existentes”, finalizó David Kessler, Cuando un progenitor muere: Lidiando con la pérdida del padre o la madre.




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