Los “true colors”
- Editorial Semana

- 23 jul
- 3 min de lectura

La copa mundial de la Fifa 2026 desveló muchas actitudes -o atrocidades- sociales y políticas que andan solapadas por ahí.
En primer lugar, destaco que en casi todos los juegos era notable el sentimiento de solidaridad y cariño entre ganadores y perdedores, con una muy notable excepción que ni merece la pena mencionarse. Uno de los ejemplos de fraternidad fue el adorable jugador de Noruega, Erling Haaland, que se robó el corazón de millones de terrícolas -y si hay vida en otros planetas, pues de los alienígenas también-, por su humildad y espíritu deportivo. También, son innumerables los ejemplos de respeto y hermandad desplegados por casi todos los equipos en la victoria y en la derrota. La vergüenza ha sido, en contraste, el afán de los políticos para “colarse en la foto” hasta literalmente, y su injerencia y racismo rancio.
Temprano en la serie, vimos al presidente estadounidense, Donald Trump, aceptando haber intervenido con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para que retirara una tarjeta roja al jugador estadounidense Forarim Balogun en el juego contra Bosnia y Herzegovina, imputando una decisión “sospechosa” al árbitro. También, se burló de la selección de Inglaterra por haber puesto a Harry Kane como defensor contra Argentina. Luego, tuvo que ser removido de la foto de los ahora campeones, los españoles, porque quería infiltrarse al frente de los jugadores que celebraban su victoria. Hasta su pana, Infantino, salió corriendo para sacarlo de la foto.
Otra desvergüenza fue la senadora paraguaya, Celeste Amarilla, quien protagonizó un escándalo internacional luego de publicar cometarios racistas y xenófobos contra el astro francés del fútbol, Kylian Mbappé. Celeste Amarilla, que no sabe si va de azul clarito o amarilla, mostró sus “true colors” al referirse al jugador francés en un tweet como “camerunés colonizado”, y otra retahíla de barbaridades. Mbappé no es camerunés ni colonizado: es francés, nacido y criado en Francia. El comentario de Amarilla está enraizado en sus propios odios y prejuicios raciales, porque Mbappé es negro, y ella cree que la negritud es un insulto. De hecho, ser camerunés, colonizado o negro no son calificativos peyorativos. Si los cameruneses son colonizados es un hecho histórico desafortunado. Pero, ser racista, xenófoba, elitista y prejuiciada con una lengua livianita para el insulto sí son calificativos deleznables.
Otro ejemplo de que del ridículo no hay regreso lo fue el ex presidente del Partido Popular español, Mariano Rajoy, quien quiso robarle el tiro a Celeste Amarilla. Rajoy se atrevió a decir que el equipo de Francia era una plantilla “de altísimo nivel, pero sin franceses”, veladamente apuntando a que los jugadores galeses son, en su mayoría, negros. El hecho cierto es que la selección galesa está compuesta por franceses. Con esta polémica frase, a Rajoy también se le vio la costura de la ignorancia, el racismo y la xenofobia.
Al final, España, La Roja, se alzó con la copa de 2026 en un juego limpio y sin marrullería, repleto de mensajes de unidad en su composición de españoles negros y blancos, españoles musulmanes y cristianos, españoles jóvenes y veteranos: una verdadera muestra de integración que celebró su victoria sin arrogancia, mientras los derrotados les dieron la espalda y protagonizaron una pelea vergonzosa. Al tiempo, el español Lamine Yamal agradecía a Dios por la victoria, de rodillas, sobre el verde campo. iFelicidades a todos los jugadores mundialistas y a La Roja!




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