“Me cuido para cuidar a otro”: Recomendaciones básicas para atender la salud emocional y física de quien cuida.
- Editorial Semana

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En Puerto Rico, son miles las personas que ejercen el rol de cuidadoras y cuidadores, ya sea a tiempo completo o parcial; todos los días o varios días durante la semana. Es esencial entender el papel de los cuidadores en el entorno familiar y en la sociedad, e igualmente importante es recordar, que el cuidador necesita satisfacer sus necesidades físicas y emocionales para evitar colapsar y conservar la capacidad de ser responsable del bienestar y atención de otro ser humano.
¿Como se define el término cuidador?
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la definición de cuidador incluye al informal y al formal. Toda persona o familiar que se responsabiliza de manera voluntaria por el cuidado de alguien que depende de otros, está enfermo, encamado o es un adulto mayor; sin recibir remuneración económica y sin tener estudios profesionales para estas tareas; es un cuidador informal.
El cuidador formal, es aquel que está capacitado profesionalmente para ofrecer servicios con un acuerdo laboral establecido y recibe un salario. Por ejemplo, el personal de enfermería y quienes ofrecen servicio auxiliar de salud en el hogar, son cuidadores formales. En muchos casos, en las familias hay un cuidador principal, que tiene la responsabilidad primordial y un cuidador secundario o cuidadores, quienes colaboran con algunas tareas para apoyar al cuidador principal.
Una mirada a la realidad del cuidador en Puerto Rico
En nuestro país, debido a razones culturales, sociales y económicas, entre otras, la mayoría de las personas en algún momento de su vida han sido, son o serán cuidadores informales. Además, el cuidador puede ejercer esta función a tiempo completo o parcial. Es decir que, si está cuidando todos los días o se ocupa de tareas como citas médicas, hacer las compras y limpieza del hogar; entre otras, es también un cuidador informal.
El cuidador es quien lleva la carga principal, generalmente, para atender las necesidades básicas en el hogar de la persona dependiente. Muchas familias no optan por recluir a la persona en una institución de cuidado prolongado por diversas razones, entre otras: no pueden asumir el costo económico; la institución no puede satisfacer plenamente las necesidades de su familiar por su condición o no cuentan con el personal necesario; sienten que es un deber moral cuidar de su familiar.
En Puerto Rico, se estima que cerca de 500,000 personas, cuidan a algún familiar. Es decir que 1 de cada 6 puertorriqueños ejerce el rol de cuidador informal.
Es pertinente destacar que es una realidad que la población envejecida en Puerto Rico es cada día mayor. A esto se suman los miles de personas que sufren distintos tipos de demencia tales como Alzheimer y condiciones que los mantienen encamadas, entre otras. Se calcula que, en la Isla, unas 116,000 personas padecen algún tipo de demencia, prevaleciendo el Alzheimer como una de las principales causas de muerte.
De acuerdo con datos estadísticos y estudios publicados sobre el perfil del cuidador en Puerto Rico, algunas características son:
•La mayoría de los cuidadores son mujeres, esposas o hijas, quienes pueden dedicar hasta 21 horas diariamente a este trabajo; mientras que estudios sobre el tema evidencian que 6 horas diarias, ya es una sobrecarga calificada como “extrema”. •Por lo general, quienes cuidan son hijos, familiares cercanos y parejas •En muchos casos, la pareja que cuida, también es un adulto mayor •Muchos son profesionales que laboran una jornada completa y dedican 16 horas o más semanalmente al cuidado de la persona dependiente. •La mayoría de los cuidadores están sobrecargados, presentan signos de estrés y ansiedad, entre otros. •Algunos presentan síntomas del “Síndrome del Cuidado Quemado” o “Burnout del Cuidador”, que es un estado de desgaste y agotamiento físico y emocional, provocado por el cuidado constante a otra persona. Se caracteriza, entre otros signos, por: irritabilidad, ansiedad, depresión, insomnio, fatiga, cambios emocionales y problemas de salud física. •Generalmente, los cuidadores no tienen apoyo externo ni familiar, porque lo dejaron solo con la responsabilidad ya sea porque vive con el adulto mayor o la persona que requiere cuidado.
Cuidar a otro: Un reto constante
Ser cuidador (a de las decisiones más difíciles para una persona en la sociedad moderna, específicamente en Puerto Rico. Los retos diarios de cumplir con diversos roles; la carga laboral; el estrés de intentar cumplir con todo y tener una vida propia simultáneamente. Muchas veces, es más trabajo de lo que alguien puede tolerar. A esto se suman las presiones familiares para que la persona continue en su rol de cuidador sin ayuda porque alegan que “tienen mucho trabajo, no tienen tiempo o no saben cómo hacerlo”.
Sin embargo, es una de las experiencias más enriquecedoras y tremendamente humanizantes que alguien puede experimentar. Dar de sí mismo a alguien que amas, parte de su tiempo, energía y amor, es crecer en todos los aspectos y es sin duda, un acto de grandeza. Si es su decisión cuidar, recuerde siempre que hay que “cuidarse para cuidar”, no podemos brindar lo que no tenemos. El acto de amor, debe comenzar por uno mismo.
¿Qué recomiendan los expertos al cuidador?
Como ya ha sido indicado, el bienestar del cuidador es fundamental, no se puede brindar a otro lo que no se tiene. En términos generales, expertos en el tema, recomiendan medidas de “autoprotección” a los cuidadores, entre otras:
•Esté atento a los síntomas principales del “Síndrome del Cuidador”’: aislamiento social, ansiedad, agotamiento físico, insomnio, estrés, irritabilidad. •Pida ayuda, no trate de hacerlo todo solo. Delegue tareas y coordine con sus familiares para que colaboren. Si es necesario, busque a alguien que funja como mediador para tener un dialogo efectivo y asertivo con su familia. •Establezca limites para usted y para sus familiares. Exprese como se siente, si necesita ayuda e incluso ser relevado de sus funciones por horas o días. Solicite la colaboración de cada miembro de su familia, de acuerdo a sus posibilidades, pero tomando en cuenta que el cuidador también tiene sus necesidades. •Identifique que le genera estrés y busque la manera de descansar para recuperarse. •Cuide su salud física y emocional. Coordine para acudir a sus citas médicas, aliméntese bien y descanse. •En la medida que pueda, participe en talleres de educación para cuidadores. Muchos de estos ofrecen información sobre técnicas para trabajar con personas encamadas, movilización y manejo de medicamentos, entre otros temas. •Busque siempre el tiempo para usted y hacer las actividades que lo relajan y lo hacen feliz. •Busque ayuda si siente que no puede más. Hay instituciones que brindan ayuda a los cuidadores y orientación. •El Departamento de la Familia tiene un registro de cuidadores para identificarlos y ofrecer apoyo. •La Oficina del Procurador de las Personas de Edad Avanzada (OPPEA): brinda servicios y defiende los derechos de los adultos mayores y sus familias. •La Asociación de Alzheimer (Alzheimer’s Association, Capítulo de PR): Tiene guías disponibles para educar y grupos de apoyo a quienes cuidan a un familiar con esta condición.
El Sistema de Salud Menonita, consciente de esta realidad, tiene servicios de salud en el hogar disponibles alrededor de toda la Isla, para aliviar la carga de los cuidadores. Estos programas, brindan la oportunidad al cuidador de recibir ayuda para la atención de su familiar y tener la certeza de que no está solo en su tarea. Recuerde, ¡que siempre hay alternativas de ayuda y orientación y que cuidar con amor, ¡requiere tener amor propio!
Para más datos e información sobre los programas de salud en el hogar del Sistema de Salud Menonita, favor comunicarse a: Salud en el Hogar Menonita, teléfono (787) 743-1121.



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