Más que Fiestas, Desafíos que Nos Llaman a Actuar
- Editorial Semana

- 15 ene
- 2 Min. de lectura

Por: Myrna L. Carrión Parrilla
En Puerto Rico, enero no es solo el mes de Reyes y las famosas Fiestas de la Calle San Sebastián, que atraen cada año a miles de personas a San Juan marcando el cierre de la temporada navideña y una celebración de nuestra cultura y música.
Este inicio de 2026 nos encuentra viviendo momentos que invitan a reflexionar profundamente sobre quiénes somos como sociedad, y qué desafíos estamos dispuestos a enfrentar de manera colectiva.
Primero, apenas esta semana se anunció que el gobierno llevará a cabo visitas obligatorias a cientos de proyectos de vivienda pública para evaluar las condiciones de vida de más de 56,000 familias. Esta decisión, que surge tras denuncias de condiciones insalubres en algunas unidades, no puede verse como una simple “inspección técnica”. Es un llamado urgente a reconocer que la dignidad humana está en juego: desde las necesidades básicas de niños y personas mayores hasta la seguridad que todo hogar debería ofrecer.
Esto nos obliga a preguntarnos: ¿cómo hemos permitido que exista este nivel de desigualdad dentro de nuestra propia comunidad? ¿Qué oportunidades reales tienen los niños que crecen en entornos inadecuados para soñar con un mejor futuro? El proceso de inspección debe convertirse en algo más que una revisión burocrática debe ser catalizador de soluciones reales, sostenibles y centradas en las personas.
En otra escena, la vida cotidiana también ha sido impactada por fenómenos externos. En días recientes, por razones de seguridad debido a conflictos internacionales recientes, hubo restricción temporal de vuelos y cancelaciones en el espacio aéreo que afectaron a quienes planeaban viajar hacia y desde Puerto Rico. Aunque la medida fue temporal y relacionada con acciones de la FAA en torno a eventos internacionales, nos recuerda cuán interconectados estamos con el mundo y cómo decisiones o circunstancias fuera de la isla pueden influenciar nuestra rutina, economía y tranquilidad.
Mientras tanto, a pesar de estos retos, también hay motivos para celebrar y sentir orgullo. Eventos culturales emblemáticos como la SanSe continúan siendo un nodo de identidad que une tanto a locales como visitantes en una expresión de música, folklore y alegría.
Este contraste entre la festividad y la crítica realidad social nos llama a mantener un equilibrio: celebrar nuestras tradiciones sin perder de vista las mejoras que aún debemos alcanzar como sociedad. Porque el orgullo cultural no puede sustituir la responsabilidad que tenemos hacia quienes viven en situaciones precarias.
¿Qué podemos hacer hoy, aquí y ahora?
· Fortalecer la participación ciudadana: Informarnos, asistir a reuniones comunitarias y dialogar con representantes sobre políticas de vivienda, educación y servicios públicos.
· Apoyar iniciativas locales: Desde grupos que trabajan con familias en necesidad hasta voluntariados que promueven educación y bienestar comunitario. · Ejercer nuestra voz: Las plataformas digitales y los espacios de discusión pública nos permiten amplificar las demandas de justicia social, vivienda digna y oportunidades reales para todos.
Porque celebrar nuestra cultura con orgullo y ganas de vivir es una parte vital de nuestra identidad puertorriqueña… pero no debe opacar la urgencia de sanar las brechas que persisten en nuestra sociedad.
Enero 2026 nos propone un reto colectivo: disfrutar nuestras fiestas y tradiciones, pero con los ojos puestos también en construir una Puerto Rico más justo, más humano y más solidario para todos.




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