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  • Foto del escritorEditorial Semana

Que llegue la Navidad


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


La palabra Navidad procede del latín “nativita”, que significa nacimiento. La razón de esta fiesta se centra en la celebración cristiana del nacimiento del Niño Jesús, hijo de la Vírgen María y San José, por este motivo esta celebración abarca un mensaje de esperanza, unión y amor.


Hace algún tiempo que leí algo, que vale la pena compartir y me lleva a reflexionar sobre todo en el momento en que vivimos. Por lo menos en nuestra cultura, “no se puede hablar de Navidad sin considerar la reunión familiar, la decoración navideña, los regalos, la comida típica, entre otros. A pesar de todas las situaciones vividas, los conflictos, las necesidades, la pobreza y tantas otras cosas que se extienden a lo largo y a lo ancho del mundo, cuando llega la Navidad el optimismo y la esperanza y valores como la generosidad, la solidaridad y la paz se apoderan de todos nosotros. A eso llamamos el espíritu de la navidad, una fiesta que nos permite renacer y estar más en familia y entre amigos.”


Cada vez más, vemos como avanzan los preparativos en los hogares para recibir la Navidad, los comercios están llenos de artículos navideños y las tiendas llenas de personas y los especiales por doquier.


Para mí, es la época más bella del año, siento que el sol brilla diferente, el clima se modifica y se hace más acogedor, las montañas lucen radiantes, los ríos más cristalinos las tardes duran poco y el amanecer se extiende. Esta característica de la temporada apoyaba aquellas tradiciones de ir a parrandear y visitar amigos y familiares llevando cánticos y alegría como regalo de un tiempo tan especial.


Aún recuerdo en mi familia, como nos reuníamos y salíamos de casa en casa a parrandear y con ilusión nos recibían aquellos que íbamos a despertar... qué tiempos aquellos, que no sé si volverán. Andábamos por calles y barrios, visitábamos otros pueblos y un ambiente festivo y de seguridad nos acompañaba. Pero de un tiempo para acá de eso, poco podemos encontrar. Con tristeza reconozco, que de esa tradición ya queda poco, pues las circunstancias que vivimos de inseguridad nos limitan de aquellas hermosas parrandas, esto junto un cambio social que hace que nuestros jóvenes y niños de eso conozcan poco, pues su música y costumbres de algún modo, dejaron atrás dicha tradición. Me pregunto ¿si es que hacernos ciudadanos del mundo nos ha hecho olvidar que somos puertorriqueños primero?


Este año, ha comenzado una campaña en los medios invitando a retomar estas tradiciones y tendremos la segunda Navidad en Pandemia. Permitamos que llegue la Navidad y quiero pensar que estas generaciones más jóvenes están renaciendo a la puertorriqueñidad. Podemos vestir los niños y disfrutar de sus actividades en semana de puertorriqueñidad pero si no les enseñamos el valor que esto encierra, perderemos hasta la Navidad. Es importante ahora que empiecen las fiestas, que además de colocar nuestras luces y arbolitos mantengamos el juicio en nuestras celebraciones. Que no se pierda la tradición, ni el juicio en la celebración. ¡Que comience la Navidad! Y con ella llegue la paz, el respeto a la vida y regresen las trullas, la fiesta familiar, pero, sobre todo, reconozcamos el verdadero sentido de la navidad.


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