Despidamos el año con esperanza y responsabilidad
- Editorial Semana

- 1 ene
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Por: Myrna L. Carrión Parrilla
Al llegar la última semana de diciembre, Puerto Rico se detiene por un instante para mirar atrás y, a la vez, soñar hacia adelante. Ha sido un año de retos, de aprendizajes y de resiliencia. Como pueblo, una vez más hemos demostrado que, aun en medio de las dificultades, sabemos levantarnos, apoyarnos y seguir adelante con dignidad y corazón.
Los puertorriqueños nos distinguimos por nuestra solidaridad, nuestra calidez humana y nuestra capacidad de tender la mano cuando alguien lo necesita. Somos un pueblo trabajador, creativo y profundamente familiar, que celebra la vida con alegría, música y unión. Esa esencia es la que nos ha permitido resistir y reconstruir, sin perder la fe ni la esperanza.
Al despedir este año y recibir uno nuevo, son estos los mejores deseos para cada hogar de nuestra isla: salud para cuidar lo más valioso que tenemos, paz para vivir con serenidad y prosperidad para seguir construyendo un mejor futuro. Que el nuevo año nos encuentre más unidos, más empáticos y más conscientes del impacto que nuestras acciones tienen en los demás.
En medio de la celebración, es importante hacer una pausa y recordar que la vida es sagrada. Que la alegría no se vea empañada por decisiones impulsivas, por el exceso, por la violencia o por actos que puedan causar dolor irreversible. Evitemos las balas al aire, el abuso del alcohol, las confrontaciones innecesarias y cualquier conducta que ponga en riesgo a nuestras familias y comunidades. Celebrar con responsabilidad también es un acto de amor.
Que al despedir el año dejemos atrás todo aquello que no nos funcionó y nos sirva de aprendizaje no de motivo para que la tristeza o el coraje nos invada, pues es importante caminar mirando hacia al frente y sin mirar atrás para evitar tropezar. Que al despedir el año valoremos lo que tenemos y aun lo que ya no está, pues todo tiene su propósito mientras dura y cuando ya no está, solo debemos recordar lo mejor y recordar que todo es finito, solo infinito es Dios.
Que al despedir el año recordemos que cada año es una nueva oportunidad y como dice la canción “caminante no hay camino, se hace camino al andar, y volver la vista atrás, se ve la senda que no se ha de volver a pisar…” así que caminemos haciendo camino y reconociendo, la maravilla que somos, como seres únicos e irrepetibles, parte de la obra maravillosa de un Dios Todopoderoso.
Al despedir el año mantengamos la esperanza de que nuestros jóvenes sientan el llamado al bien, se limpien sus corazones y valoren más el bienestar, la paz y la vida en familia que el dinero que los llena de cosas, pero les acorta la vida.
Que este fin de año sea un recordatorio de que cuidarnos unos a otros es parte de nuestra identidad como pueblo. Que el nuevo año llegue cargado de oportunidades, de respeto mutuo y de un compromiso renovado con la vida.
Puerto Rico merece un año lleno de luz, esperanza y bienestar para todos. La invitación es: Despidamos el año con esperanza y responsabilidad.





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