Desprestigiado Estados Unidos ante la historia.
- Editorial Semana

- hace 3 horas
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“Los pueblos que eligen
corruptos no son víctimas, son cómplices”
(proverbio chino)
A tono con el curso de la historia, la presencia de Donald Trump como presidente de Estados Unidos es solo el reflejo de toda una historia de un país que ha vivido históricamente de la lucha armada, la subyugación, la explotación y en abierta violación de la soberanía de los pueblos y los derechos humanos. Y la historia no miente. Desde la época del Mayflower en 1620, Estados Unidos se ha caracterizado por ser una de las “democracias” más contradictorias e incongruentes del planeta tanto en su carácter económico, sociológico como existencialmente. Y, no lo digo yo, lo dicen los datos históricos.
Desde el origen de las Trece Colonias, conformadas esencialmente por fundamentalistas europeos (cuáqueros, anglicanos, puritanos), el crecimiento y desarrollo de Estados Unidos ha dependido fundamentalmente de la violencia armada, el desplazamiento, la usurpación, la explotación y el asesinato de los pueblos originarios. Ello, en aras de convertirse en uno de los imperios más intervencionistas y agresores de la historia humana. A partir de la declaración de Independencia en 1776, Estados Unidos ha estado involucrado en múltiples guerras incluyendo su propia Guerra Civil (1861-1865) cuyo saldo superó las 600,000 muertes. A partir de entonces, EE.UU. ha participado en dos Guerras Mundiales al tiempo que ha invadido a poco más de 60 países bajo el argumento de “proteger sus intereses internacionales”. Sus invasiones incluyen a sus propios vecinos de América como Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Cuba, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana Británica, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela. Algunos de estos países han sido agredidos en múltiples ocasiones por aquello de que, “estás conmigo o eres mi enemigo”.
Recuérdese, además, que diez de los 50 estados contemporáneos de Estados Unidos (Arizona, California, Colorado, Kansas, Nevada, Nuevo México, Oklahoma, Texas, Utah, Wyoming) son territorios anteriormente arrebatados a México durante la guerra de 1846. Súmele, además, las agresiones a África del Norte, Alemania, Albania, Angola, Camboya, China, Congo, Corea del Sur, Filipinas, Grecia, Hawaii, Indonesia, Irak, Italia, Libia, Vietnam, Zaire y, su más reciente agresión al pueblo de Irán. Recordemos, además, las dos bombas atómicas contra los pueblos de Hiroshima y Nagasaki en 1945.
De ese modo, Estados Unidos, reconocido como el mayor fabricante armamentista, ha convertido la guerra en un lucrativo negocio para beneficio y satisfacción de sus multimillonarias empresas guerreristas. La más reciente amenaza del presidente, Donald Trump, de “desaparecer de la faz de la tierra” a los 93 millones de habitantes del pueblo de Irán, sencillamente ratifica el historial de soberbia y matanzas que ha caracterizado al “americano” desde sus mismos orígenes en el Siglo XVII. La gran diferencia entre Trump y los presidentes anteriores es que aquellos fueron un poco más sofisticados y existencialmente más discretos que el actual morador de Casa Blanca. En síntesis, el gran problema de Donald Trump es su “miopía intelectual y su incontinencia verbal”.




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