Donald Trump y sus ‘gorilones’ del ICE
- Editorial Semana

- 13 ago
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“La justicia es como la serpiente, solo muerde a los descalzos”. (Eduardo Galeano)
No conforme con el brutal arresto, asesinato y deportación de inmigrantes, predominantemente caribeños y latinoamericanos, de parte del presidente Donald Trump y sus ‘gorilones’ del ICE, un total de 56 inmigrantes han fallecido bajo la custodia de la sangrienta Agencia de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos durante los pasados dos años. Conviene recordar que, Estados Unidos es un país que ha sido históricamente construido, desarrollado y fortalecido por las manos laboriosas de miles de inmigrantes de todos los confines del planeta cuya productividad y riqueza ha ido a parar a las cuentas bancarias de las poderosas minorías conformadas por las ultraderechistas y supremacistas oligarquías estadounidenses. Ya lo dijo el laureado escritor Carlos Fuentes: “Cuando los ‘americanos’ necesitan a los inmigrantes, legales o ilegales, los utilizan. De lo contrario, los sacan a patadas”.
Y lo más doloroso de esta ofensiva contra los inmigrantes caribeños y latinoamericanos es la gran cantidad de hispanohablantes que, ilusionados con “el sueño de América’, eligieron a Donald Trump como presidente de Estados Unidos aun cuando se trata del máximo exponente de la xenofobia, homofobia, misoginia y la supremacía blanca cuyos poderes ilimitados los utiliza para fortalecer el capitalismo salvaje de nuestros tiempos. Todo ello, a nombre de los mejores intereses de la democracia mundial.
Como es sabido, el historial de Donald Trump, perverso aspirante a “emperador mundial”, es harto conocido. Su guerra personal no ha sido contra los inmigrantes anglosajones, teutónicos o visigodos de piel blanca, cabellos rubios y ojos azules, sino contra los oprimidos de nuestra América Latina. De ahí que haya declarado una emergencia nacional ordenando el despliegue de 1,500 militares a la frontera con México. A todas luces, todo parece indicar que sus asesores pasaron por alto la prohibición constitucional del uso de militares en asuntos civiles.
Sin embargo, los inmigrantes europeos, incluyendo la propia familia de Donald Trump, han sido históricamente bienvenidos y protegidos por la metrópolis desde los peregrinos del Siglo XVII hasta nuestros tiempos. No conforme con todo ello, ahora Trump presume de emperador mundial al pretender adueñarse del Canal de Panamá, Groenlandia, Venezuela, cambiarle el nombre al Golfo de México y convertir a Canadá en el estado 51. ¡Pobrecita Jennifer González, ahora no sabe qué hacer con su engañosa retórica de “estado 51 para Puerto Rico”!
Pero no nos engañemos. La deportación de inmigrantes caribeños y latinoamericanos no ha sido iniciativa exclusiva del siniestro Donald Trump. Conviene recordar que el flamante presidente demócrata, Barak Obama, Premio Nobel de la Paz en 2009, deportó más de tres millones de inmigrantes durante sus dos términos presidenciales de 2009 al 2017, más que cualquier otro presidente en la historia de Estados Unidos.
Actualmente hay más de 68 millones de inmigrantes hispanohablantes en Estados Unidos (20% de la población) de los cuales, once (11) millones son obreros que enriquecen y fortalecen las poderosas fincas agrícolas, la construcción y los servicios domésticos.



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