El rescate del CentroCriollo Urbano (parte III)
- Editorial Semana

- 12 feb
- 3 Min. de lectura

Entrelazando cada uno de los eventos y desarrollos sociales, culturales, políticos, geográficos, económicos, psicológicos, entre otros, que trae consigo el urbanismo, desde el siglo pasado hasta el sol de hoy, imaginariamente pensamos que han sido para bien. Sin embargo, en lo que corresponde a respeto y protección del ecosistema, hemos observado con mucho detenimiento las múltiples e infernales consecuencias que impulsa el fenómeno de lo urbano. Tanto es así, que irreparables daños al medio ambiente como la erosión costera, efecto invernadero, calentamiento global, la deforestación, entre otros, tristemente desataron los desequilibrios amenazantes de la vida psicológica y sociológica humana.
En el caso de Caguas, aunque la cosa ilustre ser distinta a la de otras municipalidades, dado a su céntrica ubicación, el problema de la densidad poblacional versus problemas ambientales está en escalamiento. A partir de las grandes construcciones de los Centros Comerciales “acotados” técnicamente en el corazón del pueblo cagüeño post- Caguas Shopping Center en el 1962 & Plaza Gautier Benítez¬¬¬, exploramos una especie de reordenamiento sociocultural muy particular. Y este acontecimiento se debió a que la logística de la Junta de Planificación comenzó a abrir otras arterias periféricas como fue el caso en la década de los 70’s con Plaza del Carmen Mall, para más tarde elaborar Plaza Centro I en los años 80’s.
Queda evidenciado, que, bajo los presentes eventos de carácter socioeconómicos, el centro criollo cagüeño va rezagándose sutil y llanamente por los distintos eventos mercantiles. A pesar de que la vida psicoemocional de la ciudad permanezca casi intacta por el alto impacto de los centros comerciales y ciertas comodidades que ofrecen, la verdadera transformación sociocultural cagüeña e inclusive general, desde nuestra percepción ocurrió agresivamente después de los años 2000’s. Es decir, que después del establecimiento del emblemático, pero controversial Centro Comercial de las Catalinas Mall hoy “Shops at Caguas” & Plaza Centro parte II creó otro perfil de consumidor el cual ya no le apetece ni buscar estacionamiento, ni mucho menos estarse sofocando en la intemperie.
Por tal razón, es que esa denominación de lo que solíamos definir y describir como centro criollo (casco urbano) técnicamente reajustó su armadura para hacer de ella algo expansible. De ahí el porqué las cosas como la globalización atravesaron hasta el más mínimo detalle imperceptible. Tal ha sido el caso de las reuniones, espacios de encuentro, entornos de apareamiento, lugares para buscar y comprar comida, etc., hecho que los centros comerciales reconfiguraron implícitamente. Al volcarse esa peculiar práctica social, lo que tendía ser moda en las Plazas, justamente como eran festivales culturales (artesanías, competencias de domino, música, entre otras) poco a poco fueron traspasándose a dichos entornos. Esa transmutación hizo dar pie forzado a que ya las personas descentralizasen su visión de Centro Urbano hacia lo que entendemos por mall o Centro Comercial.
Así que, esa transición de transferir lo identitario hacia lo socioeconómico impuesto por el mismo mercado y aparato político, sigilosamente cavó su propio sarcófago. Tales efectos, no solamente son característicos de lo sucedido en Caguas, sino también a nivel Isla. Muchos dirían que estoy exagerando, pero la historia ha sido más que clara con los sinfines de desfachateces que se nos han ido ocultando a lo largo de todos los 128 años de colonialismo.
Mediante el despliegue de lo hoy día se tilda de reinvención o el reinventarse como comerciantes, es que en la próxima columna hablaremos con miras de desafiar las viles imposiciones históricas y gubernamentales para el rescate de los espacios del centro urbano… (Continuará)



Comentarios