Experiencia y diseño son más importantes que la marca.
- Editorial Semana
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Redacción EDITORIAL SEMANA
El público está reconsiderando lo que hace que un vehículo sea verdaderamente premium... y no es el logotipo.
Así se desprende de una nueva encuesta solicitada por Mazda North American Operations (MNAO), que revela que el 81% de los nuevos compradores de vehículos piensa que “la experiencia detrás del volante, que incluye desde la comodidad y el rendimiento hasta la tecnología intuitiva, es lo que hace que un vehículo destaque”. Los resultados ponen de relieve la creciente tendencia: ahora “premium” significa un diseño inteligente y centrado en la persona más que la insignia de estatus.
Al preguntarles acerca de sus prioridades, el 93% de las personas encuestadas respondió que prefería tener un vehículo con más de lo que realmente les importa antes que uno de una marca que cuesta miles de dólares más. En los primeros lugares de la lista se ubicaron el espacio y la funcionalidad (40%), la relación calidad-precio (36%), la tecnología y la conectividad avanzadas, el disfrute de la conducción dinámica y las capacidades de rendimiento (30% cada una).
El prestigio también se incluyó, pero en mucha menor medida. Sólo el 7% de los encuestados definió “más” como estatus o reconocimiento social, y sólo el 19% afirmó que la marca es lo que hace destacar a un vehículo. La seguridad también se consideró una característica de lujo, ya que el 75% de los encuestados identificó las características de seguridad activa avanzada y de asistencia al conductor como indicadores fundamentales de un vehículo de alta calidad.
La gran mayoría de las personas encuestadas está de acuerdo en que no tiene sentido pagar de más por una marca de lujo tradicional: el 76% expresa que no vale la pena pagar el sobreprecio, y el 83% cree que la opción de lujo más inteligente es comprar un vehículo de una de las marcas convencionales con una sensación premium. Para muchos, “premium” ahora significa que el vehículo cuente con características compatibles con la manera en que realmente viven: desde tecnología intuitiva durante los desplazamientos largos hasta la comodidad que facilite llevar a los niños a la escuela a las 6:00 a.m.

Incluso en el hipotético caso de recibir de manera inesperada $75,000 en efectivo, la tendencia se mantiene invariable. Si bien los encuestados darían prioridad a la seguridad financiera —ahorros para la jubilación (67%), pago de deudas (65%) y fondos de emergencia (64%)—, un considerable 61% todavía invertiría en un nuevo vehículo. Pero sólo el 46% utilizaría esa ganancia inesperada para un auto de lujo de gama alta.
En su lugar, los conductores encuestados expresan que prefieren un vehículo que se adapte a su estilo de vida: un interior espacioso para viajes de fin de semana, una tecnología que los mantenga a todos conectados, una seguridad que les dé tranquilidad y un rendimiento que añada placer a la conducción del día a día.
La encuesta también revela que, para el conductor o la conductora actual, su vehículo es mucho más que un medio de transporte: es una extensión de su vida cotidiana. Muchos de los encuestados afirmaron que estarían dispuestos a hacer sacrificios importantes en su estilo de vida si eso les permitiera conducir el automóvil de sus sueños gratis durante un año: dejar de consumir bebidas alcohólicas (59%), dejar de escuchar su podcast favorito (58%), dejar de ir a la manicura/pedicura (57%), dejar de comprarse ropa y calzado nuevos (55%), dejar las redes sociales (54%), dejar de consumir dulces (53%), e incluso cancelar su membresía del gimnasio (52%).
Esta disposición a realizar cambios tan importantes indica la profunda conexión emocional de las personas con sus vehículos. Para los padres, en especial para las madres (40%), es el único lugar tranquilo en un día ajetreado, un momento para recuperarse entre la recogida de los niños en la escuela y las llamadas de trabajo. Conductores(as) de la generación Z (45%) dicen que su carro es el lugar donde pueden ser ellos mismos, tanto si se trata de cantar a todo pulmón sus canciones favoritas, relajarse después de clases o disfrutar de algunos minutos de tranquilidad antes de llegar a casa.
Pero, si bien el automóvil es un santuario, los conductores siguen teniendo estándares. Los encuestados afirman que no juzgan a nadie por la marca del vehículo que conduce; pero sí se fijan en si el conductor escribe mensajes de texto mientras conduce (75%), si no usa el cinturón de seguridad (68%) o si el vehículo está desordenado o huele mal (62%). En otras palabras, las elecciones de estilo de vida son más importantes que las marcas.

