Gracias, Pablo José: la segunda vuelta ya es causa del pueblo


El pasado domingo, 11 de octubre, en el Complejo Ferial de Ponce, el presidente del Partido Popular Democrático y comisionado residente, Pablo José Hernández, pronunció ante la Asamblea General un mensaje histórico. Redefinió al PPD como un partido de centro y autonomista, anunció un programa de gobierno a diez años y colocó en el corazón de su visión una idea sencilla y poderosa: que el pueblo vuelva a decidir. Entre sus propuestas de reforma democrática hubo una que me toca muy de cerca: la segunda vuelta electoral para la gobernación cuando ningún candidato obtenga el respaldo de la mayoría.
Quiero agradecerle públicamente a Pablo José que haya acogido esa propuesta. Desde hace años he defendido la segunda vuelta y radiqué legislación para implantarla en Puerto Rico. En julio, cuando la planteó en Barranquitas como una de varias alternativas, escribí en estas mismas páginas que tenía razón. Hoy ya no es una opción entre otras: es un compromiso del Partido Popular ante el país. Eso tiene un enorme valor.
¿Por qué importa tanto? Porque en una democracia quien gobierna debe hacerlo con el consentimiento de la mayoría. La gobernadora Jenniffer González llegó a La Fortaleza con menos del 40 por ciento de los votos. Seis de cada diez electores escogieron otra opción. Esa es la definición de un gobierno sin mandato claro, y se nota. Una gobernadora que no responde a una mayoría termina respondiendo a la claque que la sostiene: contratistas, asesores y funcionarios de confianza que se aferran al poder bajo su protección.
Lo hemos visto escándalo tras escándalo: el DDEC, Power Expectations, la Adsef, el Departamento de la Familia y los contratos con fondos TANF. En cada caso, la respuesta de Fortaleza ha sido la misma: defender al funcionario de turno y desacreditar a quien denuncia. Un gobierno que tuviera que rendirle cuentas a una mayoría real no podría darse ese lujo.
La segunda vuelta no es una fórmula mágica, pero sí un principio elemental. Si en la primera votación nadie alcanza la mayoría, los dos candidatos más votados se enfrentan de nuevo y el pueblo decide con claridad. Así se hace en trece estados de la nación americana y en muchas democracias del mundo. Obliga a los candidatos a construir consensos, a hablarle al país entero y no solo a su base, y le da al ganador la legitimidad que hoy le falta a quien ocupa La Fortaleza.
Pablo José dijo en Ponce que “en el pasado podíamos ganar siendo los menos malos” y que “eso se acabó”. Tiene razón. El Partido Popular tiene que ganarse la confianza del pueblo con ideas, no solo con el desgaste del adversario. La segunda vuelta es una de esas ideas. Desde la Cámara de Representantes seguiré empujando la legislación necesaria para que quien gobierne Puerto Rico lo haga con el respaldo de la mayoría de los puertorriqueños.
El autor es representante por Caguas
en la Cámara de Representante



