Orgullo cagüeño: una generación que nos inspira.
- Editorial Semana

- hace 11 horas
- 2 min de lectura

El pasado 20 de mayo tuve ocasión de rendir homenaje a cerca de mil jóvenes de Caguas que culminaron sus estudios de escuela superior o intermedia este año con excelencia académica. Fue una ceremonia multitudinaria, llena de energía, de sonrisas, de familias enteras celebrando el fruto de años de esfuerzo. Mientras observaba a esos estudiantes desfilar con orgullo, entendí —una vez más— que el futuro de Puerto Rico está en buenas manos.
En el mensaje que ese día dirigí a los jóvenes y a sus familiares destaqué algo que hoy reitero: la excelencia no ocurre por accidente. Es el resultado de noches de estudio, de sacrificios silenciosos, de levantarse después de un tropiezo y de persistir cuando otros se rinden. Cada uno de esos jóvenes representa una historia distinta, pero todos comparten un mismo hilo conductor: la determinación de superarse. Y eso, para nosotros los cagüeños, es motivo de profundo orgullo.
Por otro lado, hay que reconocer que la excelencia raras veces es un logro individual. Por esa razón, la celebración también pertenece a las familias. A los padres, madres, abuelos, tíos y tutores que han acompañado a estos estudiantes en cada paso. Ellos han sido apoyo, guía, disciplina y amor. En la celebración afirmé, y lo repito aquí: el éxito de estos jóvenes es también el éxito de sus hogares, de esos pilares que sostienen a nuestra comunidad.
Igualmente, reconocí a quienes dedican su vida a formar generaciones: nuestros maestros, maestras, directores y personal escolar. Son artesanos del futuro, profesionales que convierten la curiosidad en conocimiento y el potencial en logro. Frente a ellos, ese día, había cientos de jóvenes que llevan su huella. La educación sigue siendo la herramienta más poderosa para transformar a Puerto Rico, y Caguas cuenta con educadores que honran esa misión todos los días.
Nuestra ciudad tiene una larga tradición de talento y compromiso. Desde Abelardo Díaz Alfaro hasta científicos, artistas y líderes comunitarios que han puesto el nombre de Caguas en alto, nuestra historia demuestra lo que puede lograr una juventud enfocada. Estos graduandos se suman a esa cadena de excelencia que define quiénes somos.
Muchos continuarán estudios universitarios; otros entrarán al mundo laboral. A todos les recuerdo que su proceso de educación no ha finalizado, que deben honrar el esfuerzo de quienes los han acompañado y que su juventud es un valor extraordinario. Puerto Rico necesita su creatividad, su energía y su compromiso.
El futuro no está escrito. Pero después de lo que vivimos el 20 de mayo, puedo afirmar que Caguas tiene razones de sobra para creer en un mañana lleno de esperanza, superación y éxito.
El autor es representante por Caguas
en la Cámara de Representantes




Comentarios