Somos americanos porque nacimos en América
- Editorial Semana
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Tal y como narra la historia, las Trece Colonias Británicas, mediante la fuerza de las armas, proclamaron su independencia política el 4 de julio de 1776 convirtiéndose, de paso, en el primer país libre y soberano del Nuevo Mundo, entiéndase, “Nuestra América”. Desde entonces, la nueva nación anglosajona se adueñó de la titularidad del continente americano al bautizarse a sí misma “Estados Unidos de América”. Es decir, remplazaron su gentilicio de estadounidenses y se hicieron llamar “americanos”. Con ese acto de arrogancia imperial, los fundadores de la nueva nación le dejaron saber al resto del mundo sus intenciones usureras de convertirse en un régimen imperial agresor e intervencionista de magnitud mundial. Con ello, ignoraron la realidad histórica de que, todos los nativos de los 35 países soberanos de América, incluyendo las colonias del Caribe (Aruba, Curazao, Bonaire, Monserrat, Bermudas, Puerto Rico, entre otras) somos “americanos” por derecho natural.
Así las cosas, de la misma manera en que los alemanes, franceses, holandeses y españoles son reconocidos como europeos por la sencilla razón de formar parte de Europa, igualmente los argentinos, canadienses, chilenos, peruanos, venezolanos, colombianos, cubanos, dominicanos, mejicanos y puertorriqueños, somos “americanos” por ser hijos naturales de nuestra América. Por lo tanto, desde el norte de Canadá hasta La Patagonia del Sur, todos somos americanos.
Establecida nuestra premisa, resultan francamente demagógicas, oportunistas y colonialistas las interpretaciones de los portavoces y analistas a sueldo del bipartidismo colonial, algunos de los cuales se desempeñan como académicos, abogados y economistas. Estos aduladores del imperialismo yanqui han pretendido confundir la opinión pública insinuando que el fenómeno artístico puertorriqueño, Bad Bunny, recipiente de tres Premios Grammys, se ha confesado a sí mismo como “americano” (no estadounidense) durante su mensaje a favor de la dignidad y los derechos humanos de los inmigrantes perseguidos, reprimidos y criminalizados por la política xenofóbica, prejuiciada y criminal de Donald Trump.
Pero, sobre todo, repudiamos las expresiones e interpretaciones del analista y exlegislador Popular, Prof. Ángel Rosa que, como sabemos, favorece abiertamente el bipartidismo colonial. El Profe ha pretendido tergiversar a “Bad Bunny” al éste identificarse a sí mismo como “americano” durante los Premios Grammys. En su columna “Benito Antonio y ser americano” (El Nuevo Día, miércoles, 4 febrero 2026) el Profe ‘estadolibrista’ expresa, y citamos: “En ese sentido, el independentismo puertorriqueño ha perdido a Bad Bunny mientras el americanismo, en su acepción estadounidense, y la redefinición de lo que es ser “americano”, ha ganado una voz fuerte.”
Pero no nos llamemos al engaño. Sencillamente, durante su presentación como máximo exponente artístico latinoamericano y puertorriqueño, Benito Antonio Martínez (Bad Bunny) reconoció la gran diferencia existencial entre estadounidenses y nosotros los puertorriqueños al tratarse de historias, culturas, idiomas e idiosincrasias diferentes. En su alocución, el astro mundial puertorriqueño no solamente cumplió a cabalidad con su identidad latinoamericana, sino con su consciencia puertorriqueña.
De modo que, aunque se nos impuso la ciudadanía de Estados Unidos en 1917, francamente, no somos estadounidenses, somos puertorriqueños de “Nuestra América”.


