Tragedias convertidas en espectáculos mediáticos
- Editorial Semana

- hace 14 horas
- 2 Min. de lectura

El título de esta columna lo hemos tomado prestado del distinguido historiador, profesor y analista radial, el amigo cagüeño, Néstor Duprey. Y es que, hacía algún tiempo interesábamos escribir una columna sobre el tema de la criminalidad convertida en espectáculo mediático y me inspiraron sus comentarios. Desde luego, no podemos menos que reconocer que, en los sistemas democráticos, la función principal del periodismo escrito, mediático e investigativo es la divulgación de la noticia en su más estricto carácter de objetividad y credibilidad absoluta. Sin embargo, no es menos cierto que existen grandes preocupaciones respecto a la influencia indebida que ejercen algunos medios de comunicación respecto a la manipulación de la opinión pública en contra o favor de los derechos de los acusados. En algunos casos hemos tenido la impresión de que se pretende encarcelar sumariamente a los acusados sin el debido proceso de ley.
Cabe recordar algunos juicios mediáticos con altas influencias televisivas llevados a cabo durante las pasadas décadas que, a juicio de expertos jurídicos, influenciaron indebidamente en el veredicto de los jurados. Entre ellos, cabe destacar (1) el notorio juicio contra Charles Manson, acusado de asesinar a la actriz, Sharon Tate, y a sus acompañantes (1971, (2) contra O.J. Simpson, famoso futbolista estadounidense acusado de asesinar a su esposa y a su supuesto amante (1995), (3) contra los hermanos cubano-estadounidenses, Eric y Lyle Menéndez, acusados de asesinar a sus propios padres (1989), (4) contra el cantante, Michael Jackson, acusado de abuso sexual de menores (1993), (5) contra Joaquín ‘Chapo’ Guzmán, notorio narcotraficante mexicano (2018), (6) contra Eduardo Meléndez Velázquez, enfermero acusado de asesinar al biólogo marino, Roberto Viqueira (2026), y (7) el actual juicio ventilándose en Aibonito contra las acusadas de asesinar a la adolescente, Gabriela Nicole Pratts.
Como destacar que, uno de los argumentos planteados en contra de los juicios mediáticos es el hecho de pretender pasar por alto la presunción de inocencia, principio consagrado por nuestra Constitución. Dicho principio sostiene que todo acusado es inocente hasta que se le pruebe lo contrario. Dice la Dra. Stacie Fritzler (revistaquorum.com.ar), y citamos: [“El principio de presunción de inocencia muchas veces se ve amenazado por la influencia indebida de los medios de comunicación. El problema comienza cuando, quien tiene el deber de informar con objetividad, se inclina a construir narrativas sensacionalistas y parcializadas, en muchos casos examinando, valorando y juzgando el proceso en base a información incompleta que termina forjando en el espectador, quien pasa a ser un “jurado de sillón”, un veredicto anticipado de culpabilidad contra los acusados”].
De modo que, ha habido instancias en que los acusados, tras haber sido absueltos judicialmente, se han visto impedidos de regresar a la normalidad de sus vidas debido a que fueron tratados como culpables por los medios noticiosos. Tal fue el caso de O.J. Simpson, declarado inocente en su juicio mediático tras lo cual sufrió vejámenes, agresiones físicas y el vandalismo de su propio hogar. ¿Quién le pone freno a esta realidad?






Comentarios