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Cambio psicopolítico desoberanía en Caguas (Conclusión)

Foto del escritor: Editorial Semana
Editorial Semana
6 ago
3 min de lectura
Por: Juan Illich Hernández
Por: Juan Illich Hernández

Logrando hacer una pertinente síntesis de lo analizado y repensado en las pasadas columnas, podemos reafirmar que el cambio de soberanía psicopolítica en lo que respecta al territorio cagüeño es uno sumamente complejo, pero particular. Y estos señalamientos son debido a que nuestro contexto al situarse bajo una zona estratégica a nivel Isla geopolíticamente hablando, pone en relieve las propias tensiones socioeconómicas e inclusive psicoemocionales que se efectúan dentro de la región metropolitana, plus costera. Tanto es así, que en lo que concierne al desarrollismo del tabaco, caña, entre otros, Caguas jamás dejó de ser un ámbito de producción icónica. 


Tomando como línea historiográfica la transición sociocultural y económica de finales de siglo XIX hasta mediados de siglo XX, exploramos que el verdadero apogeo que brindó a Caguas su cambio psicológico e inclusive político fue entre el 1917 al 1938-39 según nos indica el historiador Juan David Hernández (2010). Quiérase decir, que todas esas cuestiones como los modos de construcción social, identitarios, lingüísticos, emocionales, sexuales, etc. fueron transformándose, dado al fenómeno industrializador y motorizado. Dicho impulso de carácter colonial es prácticamente productor del propio imparable fenómeno del fordismo ya que trajo consigo el traspaso de una sociedad feudalista a una sociedad de consumo. De ahí el porqué la mayoría de las empresas locales reconfigurarán su semblante hacia uno internacionalista o mejor conocido como globalizador. 


En términos generales, si recurrimos al idóneo ejemplo de las esferas comerciales como la vibrante y reconocida industria Caguas- Cayey Tobacco Company, observamos detenidamente el indescriptible aceleramiento productivo que tuvo versus su caída en picada que sufrió en ese traspaso de la terrible década de los años 30’s a los 40’s. Para evadir y minimizar el bursátil contrapeso económico se trajo a la mesa redonda de negociación propuesta por el espacio privado la “aparente” solución de todo malestar contemporáneo, el germen de la privatización.  A la luz de esta fórmula aliviadora que opera mediante consolidaciones se dio pie al nacimiento de la PRATCO (Porto Rican American Tobacco Company), La Consolidated Cigar, entre otras, con el objetivo disque de mantener en maximización de ganancias la economía tabacalera. Sin embargo, en la marcha hemos visualizado que, lo menos que se ha realizado es eso, puesto que la sociedad post segunda guerra mundial técnicamente atravesó por unas irreversibles modificaciones psicoemocionales y culturales. 


Es en esa dirección que, cuando interconectamos los múltiples puntos históricos a los que el pueblo de Caguas anduvo afrontando desde sus orígenes en el siglo XVI (1775) hasta el sol de hoy, consideramos que los cambios de soberanía, tanto españoles como norteamericanos prosiguen siendo ambiguos. Se me podrá tildar de errático, exagerado o hasta peor aun disparatado, pero si de algo tenemos que estar conscientes, es que todavía continuamos arrastrando las mismas fallas coloniales e ideológicas que impusieron ambos países a nivel estatal e inclusive nacional. Tristemente, como hemos mencionado, al emerger todo tipo de contienda de manera inminente y violenta, nunca se cedió el digno espacio para la absorción informativa e idiosincrática de los intercambios culturales a asentarse, cosa que repercutió en la feroz implantación colonial del supremacismo neocolonial.     


Por tanto, cuando nos referimos al planteamiento del repensar la cuestión psicopolítica bajo el cambio de soberanía, más bien aludimos a la creación y reorganización de un meritorio lugar para hallar nuevas rutas de líneas de fuga. Ya nuevamente al retomar la herramienta de la microhistoria cagüeña reencontramos que siempre que habrá represión con destellos de violencia y a su vez persistencias con aires de liberación.             

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