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Conmemorando la impronta de Don Pedro Albizu Campos

  • Foto del escritor: Editorial Semana
    Editorial Semana
  • 2 jul
  • 3 min de lectura
Por: Juan Illich Hernández
Por: Juan Illich Hernández

Dentro de los múltiples íconos ilustres que tiene Puerto Rico, existe particularmente uno, que por más que se le estudie, reconozca y divulgue sus inalcanzables luchas por la independencia, plus autodeterminación sociocultural puertorriqueña, no se le hace la meritoria justicia de conmemorarlo. Y este es el caso específico, de Don Pedro Albizu Campos el cual nace un 29 de junio del 1891, aunque se dice que fue inscrito en el registro demográfico un 12 de septiembre. 


Más allá de que si nació en tal fecha o no, lo que importa es que Albizu se desarrolló bajo un ecosistema paupérrimo, donde no solo su madre mestiza descendiente de esclavos le crío, sino que también, estuvo sin apoyo de parentesco paternal hasta técnicamente los 19 años. Tales efectos, como bien hemos visto en la marcha, abonaron a que con “valor y sacrificio” obtuviera la reconocida beca de ingeniería en la Universidad de Vermont. Sin embargo, más tarde se transfiere a la emblemática Universidad de Harvard para ampliar sus especializaciones en los ámbitos de química, plus literatura y un poco después, derecho. Debo mencionar, que un dato histórico de la increíble trayectoria de Albizu, es que fue el primer puertorriqueño graduado de Harvard, plus la nota más alta de su clase. (Antulio Parrilla Bonilla, 2019)


Al efectuarse para esos momentos sociales e históricos, la participación proactiva y obligatoria del servicio militar, este, tristemente tuvo que pagar el alto precio del servilismo miliciano de los Estados Unidos durante la primera guerra mundial. No obstante, según la literatura, hallamos que al vivir a flor de piel el rampante y degradante racismo norteamericano comenzó a perfilar mejor el concepto de nacionalismo. Es en ese sentido de el porqué declinó múltiples ofertas de empleo, para retornar nuevamente a la madre patria y forjar con acero inoxidable la lucha por la independencia. Según Juan Mari Bras (1975) “Albizu Campos es el mayor ideólogo y mentor de lo que es el nacionalismo puertorriqueño”.


Así que, al investigar acerca de la historia no contada de Puerto Rico, resulta indispensable no solo darle el debido espacio a Albizu Campos, sino más bien, a la organización política nacionalista en general. De hecho, ya para la década de los años 30’s este se convierte en el líder y máximo representante del Partido Nacionalista, hecho que se intentó llevar a las elecciones del 1932, pero tristemente fueron invalidados como organismo. Ante ello y contra-respuesta propulsan la decisiva sobredeterminación de la revolución como invitación a la defensa del independentismo. De ahí es que sale a la luz en el 1936 el asesinato del sanguinario Elisha Rigs por parte del movimiento nacionalista. Si traducimos a nivel psicológico y político esa gesta, encontramos que el mismo fenómeno colonialista entramado sobre nuestro sistema sociocultural, estaba esperando el mejor momento para encarcelar al máximo líder del anti-establisment. Es decir, que ya de antemano, el régimen militar insertado en el país andaba al tanto de cualquier revuelta y revelación a efectuarse, por lo que apresar no solo a Albizu, plus militantes era cuestión de tiempo. 


Por tal motivo, es que al repensar acerca de la historia de Puerto Rico, se necesita antes que todo, tomar como punta de lanza la impronta de Don Pedro Albizu Campos. Ha sido su influencia en el entorno cultural, político, identitario, psicológico, pero sobre histórica una piedra angular para desarmar el feroz fenómeno del colonialismo con el que se le ultrajó y envenenó cancerígenamente. Recordémoslo y conmemorémoslo como la efigie de la lucha independentista puertorriqueña.

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