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  • Editorial Semana

Enfrentando el duelo ante distintas circuntancias

Por: Félix Tomás Miguel Aponte

redaccion@periodicolasemana.net


El duelo es el proceso que cada ser humano experimenta de diferentes formas e intensidades ante la partida de un ser querido. De igual manera, ante una enfermedad incurable o terminal, un divorcio, la pérdida del trabajo o de una parte del cuerpo, la ruina económica, una decepción amorosa, la prisión o un fracaso profesional. Particularmente, al enfrentar un evento atmosférico o de la naturaleza (huracán, terremoto u otros).


Según Patricia Beatriz Denis Rodríguez, José Siliceo Benítez y Andrés Hermida Moreno, en su artículo Tanatología: el proceso de morir, la finalidad es “recuperarse de la manera más saludable, en el tiempo más corto posible y alcanzar en ese tiempo el equilibrio emocional. No transcurrir de un duelo considerado “normal” a uno patológico, que es cuando se vive y se reacciona con sentimientos y emociones desproporcionados a los que se esperan cuando un ser amado muere. Este requiere ayuda profesional inmediata.” (La Ciencia y el Hombre, Vol XXIII, Mayo-Agosto 2009).


De otro lado, Denis Rodríguez, Siliceo Benítez y Hermida Moreno (2009) establecen diferencias entre las etapas del duelo europeo y las del latino, partiendo de la opinión de la doctora Elisabeth Kübler-Ross, considerada como la madre de la tanatología. Ella propone que la elaboración del duelo ocurre en cinco etapas: negación y aislamiento, ira, regateo, depresión y, finalmente, aceptación.


Mientras tanto, el duelo latino supone sufrir una gran tristeza, aunque la religiosidad hace que la mayoría de los casos acepte los hechos por medio de la fe, a partir del doctor Alfonso Reyes Zubiría Mientras, visión distinta respecto del proceso de duelo y de las emociones anteriormente descritas. Las etapas que este tipo de duelo incluyen: la depresión, la ira, el perdón y la aceptación.


Señalan los autores que en la actualidad, hay un gran número de personas preparadas para ayudar a curar el dolor del proceso de morir, tanto en el enfermo como en la familia. Insisten que el trabajo tanatológico no termina con la muerte de alguien, sino que continúa hasta que el familiar concluye su duelo y llega a la verdadera aceptación de la muerte de su ser querido o pérdida de lo más preciado.


En el caso de los desastres naturales, de manera particular huracanes, como los estragos causados por el Huracán María y, recientemente, por el Huracán Fiona- puede que no haya perdido la casa o el empleo; aunque sí su compañero(a) sentimental o esposo(a), a la luz de un estudio que publicaron Cristina del Mar Quiles y Laura Moscoso, del Centro del Periodismo Investigativo: “Sus respuestas son una muestra de algunas de las situaciones que con frecuencia experimentan los sobrevivientes de desastres en Puerto Rico. Muchas, relacionadas con pérdidas en el contexto de la devastación. Estas incluyen síntomas relacionados con la ansiedad, estrés postraumático, dificultades de adaptación, depresión mayor y abuso de sustancias, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, añadieron ambas autoras.


Por su parte, la psicóloga social puertorriqueña Mercedes Rodríguez López destacó como necesario “expresar y hablar sobre el coraje, el dolor, los miedos, la frustración, la indefensión y la incertidumbre es necesario”. Asimismo, recomendó: “acercarnos y cuidarnos un poco más cuando nos sentimos más frágiles. Es un deber y una expresión del amor que nos enternece y nos fortalece”.


“No hay que ser profesional de ayuda para acompañar y escuchar con atención, sin juzgar, mostrando empatía. Hay mucha gente emocionalmente frágil desde antes de la tormenta que necesita de tu comprensión y compasión. Desde la amistad, entre familia y en comunidad podemos hacerlo”, enfatizó Rodríguez López.

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