La aceptación o “nueva normalidad” tras la pérdida.
- Editorial Semana

- hace 3 días
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Redacción EDITORIAL SEMANA
La aceptación, a menudo, se confunde con la noción de estar “bien” con lo que sucedió. Este no es el caso. La mayoría de las personas nunca se sienten bien ante la pérdida de un ser querido. Esta etapa consiste en aceptar la realidad de que nuestro ser querido se ha ido físicamente y que la misma es permanente.
Podemos dejar de estar enojados con Dios. Podemos tomar conciencia de los motivos de sentido común de nuestra pérdida, incluso si nunca entendemos realmente las razones. Por supuesto, fue demasiado pronto para nosotros, y probablemente demasiado pronto para él o ella también.
Quizás tenía una edad muy avanzada o tenía mucho dolor y enfermedad. Tal vez su cuerpo estaba gastado y estaba listo para que su viaje terminara. Pero nuestro viaje aún continúa. Todavía no es hora de que muramos. De hecho, es hora de que sanemos, tomando en cuenta los siguientes factores:
1-) La vida cambia– Después de la pérdida, debemos tratar de vivir en un mundo donde falta nuestro ser querido. Con el tiempo, a través de fragmentos de aceptación, vemos que no podemos mantener el pasado intacto; éste cambió para siempre y debemos reajustarnos. Debemos aprender a reorganizar los roles, reasignarlos a otros, asumirlos por nosotros mismos o dejar ir algunos.
Aprendemos quiénes somos y quiénes fueron nuestros seres queridos en la vida. Por extraño que parezca, la sanación puede acercarnos más a ese ser amado que se fue. Comienza una nueva relación puramente espiritual. Aprendemos a vivir con que perdimos. Comenzamos a reconstruir, tratando de recuperar las piezas que fueron quitadas por la muerte.
En situaciones donde los dolientes pueden estar buscando una forma de justicia, es vital entender que tenemos un sistema legal, pero no necesariamente un sistema de justicia. Para algunos, la única justicia sería recuperar a su ser querido. La aceptación es un proceso que experimentamos, no una etapa final con un punto final.
2-) Invierta en la vida– Con el tiempo, retiramos nuestra energía de la pérdida y comenzamos a invertirla en la vida. Ponemos la pérdida en perspectiva aprendiendo cómo recordar a nuestros seres queridos y conmemorar sus vidas. Necesitamos permitir que nuestros sentimientos estén ahí todo el tiempo que necesiten estar. Con la aceptación viene la reinversión en la vida.
3-) Nueva normalidad– Para muchas personas, encontrar la aceptación se puede medir al tener más días buenos que malos. Cuando comenzamos a vivir de nuevo y disfrutar de nuestra vida, a menudo sentimos que al hacerlo, estamos traicionando a nuestro ser querido. Nunca reemplazar lo perdido, pero podemos hacer nuevas conexiones y relaciones significativas.
La aceptación es, en última instancia, jugar la mano que se nos ha dado. Entonces va junto con la pérdida. Nunca nos gustará esta realidad ni estará bien, pero finalmente la aceptaremos. Aprendemos a vivir con ella. Es la nueva normalidad con la que debemos aprender a vivir.
Referencia: Kessler, D. Cuando muere un ser querido: Hacer frente a un tiempo de duelo, 2026, https: //www.dignitymemorial.com/es-es/grief-and-sympathy/losing-a-loved-one/coping-through-a-time-of-grief.

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