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Las claques y apóstatas del inmovilismo colonial

  • Foto del escritor: Editorial Semana
    Editorial Semana
  • hace 10 horas
  • 2 min de lectura
Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda
Por: Prof. Luis Dómenech Sepúlveda

En ocasión de la conmemoración del natalicio de Luis Muñoz Rivera celebrada en Barranquitas el domingo, 19 de julio del 2026, Pablo José Hernández Rivera, flamante Comisionado Residente y presidente, a su vez, del Partido Popular Democrático, tronó  contra las claques y apóstatas de su colectividad (alcaldes, exlegisladores, analistas mediáticos) que, en aras de prebendas, lentejas y privilegios personales, se han vendido a los mejores intereses del gobierno corrupto, amoral y antipatriótico encarnado por el PNP y el anexionismo de nuestros tiempos. 


El diccionario de la lengua española se refiere a las claques como grupos de personas que se dedican a aplaudir y adular eventos y figuras públicas (conciertos, obras teatrales, discursos políticos) a cambio de privilegios personales. Por su parte, los apóstatas son personas que abandonan, claudican o rechazan públicamente su religión, creencias o partidos políticos. Es decir, personas que se apartan de una causa o grupo al que antes pertenecían y defendían motivados por intereses creados, ventajerías y oportunismos personales. 


Establecida nuestra premisa, todo parece indicar que Pablo José desconoce o ignora, en todas sus dimensiones, la personalidad, naturaleza y las ambivalencias históricas del PPD desde sus mismos orígenes. El propio Muñoz Rivera ha sido descrito por diversos historiadores como un líder ideológicamente ambivalente y oportunista al fundar el Partido Unión (1904) con opciones de autonomía, estadidad federada e independencia bajo el mismo techo. Posteriormente, Luis Muñoz Marín, claudicó a su ideal independentista para convertirse en un patético e incondicional adulador y defensor del régimen colonial al que hemos sido sometidos como pueblo caribeño y latinoamericano por más de cinco siglos. Finalmente, el abuelo del propio Pablo José, Rafael Hernández Colon, máximo promotor de la mogolla del ELA Mejorado, culipandeó cuando el Senador Johnston le preguntó, en 1991, dónde radicaría la soberanía de Puerto Rico ante el ELA Mejorado. Su contestación no pudo ser más humillante y lastimosa al responder que la soberanía de Puerto Rico continuaría en manos del   Congreso estadounidense.  


Que sepa Pablo José, de una vez y por todas, que la nefasta prédica colonial del Partido Popular basada en unión permanente, ciudadanía indisoluble y dependencia de fondos federales, así como su política de demonización, criminalización, persecución y encarcelamiento del independentismo puertorriqueño, solo sirvió para fortalecer la ilusa y antipatriótica prédica de la anexión federada de amplios sectores de nuestro país. Ello explica el ingreso masivo de populares, predominantemente mayores de edad, al partido más corrupto, amoral y depravado de nuestra historia encarnado por el Partido Nuevo Progresista. Todo ello, producto de la propaganda de miedo, mentiras e impotencia al que hemos sido sometidos por más de cinco siglos. 


De modo que, la prédica del Partido Popular Democrático, lejos de construir un país de prosperidad, autogestión y autosuficiencia, nos convirtió en un país colonizado, corrupto y de explotación con profundas desigualdades sociales, dependencia económica y el destierro masivo de puertorriqueños hacia las tierras del implacable colonizador. Y todo en complicidad con el implacable colonizador del norte.  ¡Prohibido olvidar!

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