Los funerales y la niñez: una guía para padres
- Editorial Semana

- 6 nov 2025
- 2 Min. de lectura
Redacción Editorial Semana
La muerte de un ser amado es un momento difícil para todo el mundo, incluyendo a niñez. Ellos pueden sentir emociones que aún no pueden expresar y necesitan paciencia, sensibilidad y reafirmación mientras procesan el duelo. Mientras que es natural preguntarse si la asistencia a un funeral, velatorio o entierro es la opción más adecuada para menores, este importante ritual ofrece, a menudo, la comodidad y cercanía que necesitan.
Las exequias fúnebres reconocen la pérdida, ofrecen un espacio para honrar al ser querido y permite a la familia, amistades y personas conocidas brindarse apoyo mutuamente. Niños y niñas se merecen esa misma oportunidad. Cuando se incluyen, aprenden que el luto no es algo para ocultar, es parte de la vida y una ocasión en la que el amor se recuerda y comparte.
Preparar a su hijo o hija para el funeral es clave. Depende de la edad, la madurez, la cercanía de la relación y experiencias previas la pérdida juegan un rol en esta decisión. La decisión de que si deben estar presentes o no descansa en sus padres, madres o tutores(as) que los conocen mejor.
Explíqueles en un lenguaje sencillo, apropiado para su edad, lo que ocurrirá y por qué. Comparte lo que el funeral significa para la familia –sentido espiritual, tradición cultural o, simplemente, una despedida. Reafirmarles que está bien experimentar una amplia gama de emociones y que estarás a su lado durante el servicio.
Si el féretro está abierto, háblele a su hijo o hija hasta cuándo va a ver al ser amado. Explíquele gentilmente que esta persona se ve diferente y que no se moverá o sentirá igual. Algunos niños se retraen o quieren retirarse, mientras otros se sienten cómodos al acercarse, mirar profundamente o hasta tocar a su ser querido; todo lo que escojan está bien. Permitirles que decidan les permite interactuar en un momento difícil.
Las exequias fúnebres son un momento difícil pero propician un ambiente para la conexión, confort y sanación. Los niños y niñas, igual que personas adultas, necesitan oportunidad para despedirse, sentirse apoyados y que se les reconozca su pena. Prepararles con honestidad y compasión y caminar junto a ellos a través de los rituales del duelo, les ayuda a tomar pasos importantes en su sanidad mientras se rodean de amor.





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