Moda o psicopatología: ¿Qué es ser un therian?.
- Editorial Semana

- 12 mar
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Durante el inicio de este 2026, hemos estado confrontando muchísimas turbulencias en lo corresponde al tópico no solo de la salud mental per se, sino también condición humana. Tanto es así, que, en los pasados meses, ha causado conmoción y sobre todo preocupación en la psicología de masas el particular caso de lo therians. Sin embargo, en Puerto Rico la realidad social y la agitación no parecen ser del todo la mayor de las inquietudes, puesto que la percepción de las personas es que estos podrían tener algún cierto tipo de desorden mental/físico.
Antes de proseguir con disección de nuestra posición acerca de lo therians, tenemos que definir lo que son. Según la APA (Asociación Americana de Psiquiatría) categoriza a los teriantropos o therians como personas que se autoconceptualizan e identifican, sea en el plano psicosocial, cibernético, espiritual, etc. con un animal real o también podría ser uno ficticio. De hecho, para llegar a esa especie de transferencia psicofisiológica y hasta emocional como ellos se presentan, recurren a gestos, comportamientos anómalos, estética e indumentaria que les otorgue un espacio de confortabilidad para precisamente expresar su aparente “yo ideal” o superyó.
Al ya ir esbozando la composición de lo que son los therians, el problema fundamental no es si estos deberían clasificarse como unos enfermos y/o pervertidos mentales, dado que, si no ya hubiesen sido categorizados en la santa biblia de los psicólogos clínicos e inclusive psiquiatras, que es el DSM V (Manual de Desórdenes Mentales). La verdadera controversia reside en cómo se ha desbocado la crítica necesidad de autodenominarse bajo animal mitológico, topo, lobo, etc.
Si bien es cierto, el ser therian es algo que trasciende lo fisiológico, ese tipo de práctica peculiarmente no fue impulsada por el furor de las redes sociales como pensaríamos primerizamente. Dicho término aconteció alrededor de la década de los años 90’s en foros de Internet con fines de autotematizar la vida cotidiana a través del ciberespacio, mediante la cultura del gaming o videojuegos eso se hizo realizable. A pesar de que ese haya sido el trasfondo sociohistórico de esta nueva subcultura caracterizada y compuesta sobre todo por jóvenes, niños e incluso uno que otro adulto como caso excepcionalista, la situación cambió agresivamente en los últimos meses.
Frente a la artificial “realidad” social que anda manifestándose en el país, como internacionalmente acerca de los therians, jóvenes “raros”, humanos con cuatro patas o como muchos tienden a clasificarlos “enfermos mentales”, considero que este fenómeno social es otro producto más de las redes sociales para generar tendencias. Asimismo, como hubo en la postguerra un notorio oleaje masivo de jóvenes reencontrándose psicológica y emocionalmente hablando, dado que no existía una categoría específica de lo que entendemos por adolescencia, exploraron en diversos movimientos sociales (hippies, feministas, punks, etc.) un espacio de autovalidación/autoestima.
Ahora esta misma dinámica sociocultural, gracias a las desinformativas redes sociales, se les ha hecho rentable el (difundir) todo tipo de contenido de carácter fresco e inclusive reciente. Por tanto, el tildar al sector “therians” o como la masa despectivamente diagnostique de X o Y cosa, no corresponde a una distintiva psicopatología. Eso se debe a que coexisten alineamientos mitológicos y reales con el entorno animal, dado a las crisis por búsqueda de sentido e identidad.
El que en la actualidad la situación haya escalado un más allá, es debido a la falta de control parental en el sobreuso de los dispositivos tecnológicos. Queda en nosotros propiciar un mejor juicio de cómo manejar esta crítica problemática social.




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