Más que una isla, Puerto Rico es una nación


“Puerto Rico pertenece a los puertorriqueños, muchos de los cuales han fallecido, otros aún vivimos, pero la mayoría no ha nacido” (Pedro Albizu Campos)
Escribo sobre el tema de la nacionalidad puertorriqueña motivado por la frecuencia en que escucho a múltiples y diversos puertorriqueños, particularmente provenientes del bipartidismo colonial, referirse a Puerto Rico no como “nuestro país o nuestra nación”, sino como “nuestra isla”. Ello, en abierta degradación de nuestra realidad histórica, lingüística, cultural y sociológica que nos distingue como pueblo caribeño y latinoamericano. Recuérdese que, una de las expresiones coloniales más lastimosas y humillantes del anexionismo puertorriqueño fueron aquellas promulgadas por el entonces gobernador anexionista, Luis A. Ferré, cuando insistía que: “Puerto Rico es mi patria y Estados Unidos mi nación”.
Mucho más que una isla geográficamente caribeña, Puerto Rico es un país con una población de 3.2 millones de habitantes y, sobre todo, con identidad propia. Somos una nación similar a los países-islas como Cuba, Jamaica, Inglaterra, Japón, Malta, entre otras naciones-islas alrededor del planeta. La gran diferencia entre ellos y nosotros es que somos un Pueblo históricamente invadido y ocupado por ibéricos y anglosajones desde la conquista en 1493. Ello, en abierta violación al derecho internacional que reconoce el derecho de los pueblos a su libre determinación e independencia política. Sencillamente, las fuerzas imperiales de España y Estados Unidos han usurpado, de forma ilegal e inmoralmente, nuestro derecho a gobernarnos a nosotros mismos en paz y armonía con los demás pueblos libres y soberanos del hemisferio.
Sin embargo, tras 533 años de dominación colonial, Puerto Rico ha logrado sobrevivir como pueblo caribeño, latinoamericano e hispanohablante. Ello, gracias a nuestro inquebrantable espíritu de resistencia y sobrevivencia nacional. Dicha resistencia ha formado parte inequívoca de nuestra identidad nacional a partir del heroico Grito de Lares de 1868, insurrección armada dirigida entonces por el “Padre de la Patria”, Ramón Emeterio Betances.
Desde entonces somos hijos, nietos, biznietos y tataranietos de una gloriosa casta de patriotas puertorriqueños de la magnitud histórica de Betances, Eugenio María de Hostos, Segundo Ruiz Belvis, María de Las Mercedes Barbudo, Mariana Bracetti, Lola Rodríguez de Tió, Francisco Matos Paoli, Manuel Zeno Gandía, José De Diego, Pedro Albizu Campos, Juan Antonio Corretjer, Gilberto Concepción de Gracia, Juan Mari Bras, Blanca Canales, Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irvin Flores, Andrés Figueroa, Oscar López, Rubén Berríos Martínez y Juan Dalmau, entre otros héroes y heroínas de nuestra irredenta Patria.
Cabe recordar, además, que cada uno de nuestros próceres independentistas sacrificaron vida, hacienda y libertad por la integridad, el honor y la dignidad de Puerto Rico. Gracias a ellos y a ellas, hemos logrado hilvanar y preservar nuestra propia personalidad e identidad nacional ante los sorprendidos ojos del mundo que nos rodea. Gracias a ellos y ellas, poseemos nuestra propia historia, cultura, idioma e identidad nacional. De ahí que se nos reconozca internacionalmente como un digno ejemplo de resistencia nacional. ¡Puerto Rico vive y se niega a morir!



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