Un Puebloante sí mismo.
- Editorial Semana

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“Nunca me había sentido tan respetado, reconocido y admirado como me sentí en el Clásico de Béisbol celebrado en Puerto Rico” (Nolan Arenado)
Como es sabido, Puerto Rico es uno de varios países no soberanos que participa con personalidad propia en el deporte internacional. Ello, desde su debut en los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Cuba en 1930. Desde entonces, nuestras delegaciones deportivas han dicho presente ininterrumpidamente en Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos y torneos regionales y mundiales de atletismo, baloncesto, béisbol, boxeo, voleibol y otras disciplinas análogas. Ello ha contribuido, inequívocamente, a fortalecer nuestro orgullo patrio y ese sentido de identidad nacional tan indispensable para prevalecer como pueblo caribeño y latinoamericano. De hecho, el deporte internacional es el único instante de nuestras vidas en que nuestro himno y la bandera puertorriqueña gozan de personalidad propia ante los ojos del mundo.
De modo que, el Clásico Mundial de Béisbol celebrado recientemente en Puerto Rico se convirtió no solamente en un bálsamo existencial, sino que dejó inequívocamente comprobado que el deporte representa uno de los instrumentos más poderosos para el fortalecimiento de nuestro sentido de pertenencia e identidad nacional. Allí no hubo manifestaciones ni encontronazos políticos, religiosos ni mucho menos división de clases sociales. Sencillamente, todos los puertorriqueños se abrazaron a la bandera puertorriqueña que tanto nos distingue como nación caribeña y latinoamericana. Todo ello, bajo los acordes emotivos y espontáneos de “Preciosa”, grito melancólico del compositor aguadillano, Rafael Hernández que nos une como pueblo hispanohablante. Esa ensordecedora manifestación de identidad nacional, más ese sentido de pertenencia y lealtad expresada por los más de 85,000 deportistas que abarrotaron las gradas del Hiram Bithorn en apoyo al “Team Rubio”, provocaron que el “fuego boricua” que corre por nuestras venas se manifestara por todos los confines del planeta.
Entrevistado por la prensa puertorriqueña durante su participación como tercera base del “Team Rubio”, el estelar pelotero Nolan Arenado, de ascendencia puertorriqueña que nunca había visitado a Puerto Rico, y ganador de diez “Guantes de Oro” por sus extraordinarias habilidades defensivas como tercera base de Gran Ligas, tras haber representado a Estados Unidos en los Clásicos de 2017 y 2023, dejo para la historia las siguientes expresiones:
[“He jugado en Clásicos anteriores. Pero hay algo muy diferente en hacerlo aquí en Puerto Rico. Ver la alegría y los cánticos después del juego, es difícil de explicar y poner en palabras la sensación que he podido sentir. Es algo que no había visto antes. Estoy muy agradecido de estar aquí. Me alegro de haber tomado esta decisión y sentir la alegría del pueblo; vine aquí para eso. Todos los compañeros me advirtieron que sería así, pero lo vivido en Puerto Rico superó mis expectativas. Si hubiese sabido de antemano que el béisbol en Puerto Rico despierta tanta pasión y, que te hacen sentir como uno de sus héroes, como lo que he vivido en estos días, no hubiera dudado en haber jugado con el “Team Rubio” en Clásicos anteriores”.]




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