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Ciudadanos del mundo


Por: Myrna L. Carrión Parrilla


Seguramente han escuchado hablar de que a nuestras nuevas generaciones debemos educarlas para que se conviertan en “ciudadanos del mundo”, una nueva frase que se acuña en diferentes conversaciones y analistas del tema social y educativo de aquellos que buscan cómo mejorar las herramientas necesarias para un futuro exitoso de nuestros niños y niñas en la actualidad. Con el deseo de ser parte de los que nos esforzamos por formar un mejor Puerto Rico y convencida de que los adultos somos los responsables de hacer lo propio para que nuestros niños y niñas se conviertan en ciudadanos de bien y como consecuencia se logre una transformación social, me di a la tarea de buscar un poco de información, más específica sobre lo que significa este término de “ciudadanos del mundo”. Veamos algo de lo que encontré.


Ser ciudadanos del mundo “representa reconocerse como perteneciente a una comunidad universal que incluye a todos los seres humanos, sin importar la separación geográfica, la distancia, o el hecho de no tener contacto personal. Es reconocer que las fronteras y otros instrumentos de separación de los seres humanos son artificiales y arbitrarios. Ser ciudadano del mundo es no admitir rivalidades originadas en las separaciones artificiales de la humanidad, como las fronteras, la nacionalidad o la etnicidad. Y rechazar de plano la idea de que esas diferencias y esas rivalidades son necesarias para construir una identidad propia.”


Aquellos que estudian esta condición establecen que hay cuatro elementos fundamentales para formar ciudadanos del mundo, son estos: Tener una mentalidad abierta, es decir, formar eres humanos con respeto y valoración a otras nacionalidades, razas, ideologías, estatus o condiciones. Esto aporta a entender la diversidad aun definiéndonos como lo que somos. Enriquece nuestro aspecto cultural y emocional y promueve a inclusión, desarrollando seres humanos menos violentos, ciudadanos de paz.


“Ser ciudadano del mundo no implica despreciar lo local, ni desestimar su importancia: nada impide que uno se reconozca como ciudadano del mundo, y al mismo tiempo sea un partícipe activo de la vida de su región o de su país, que disfrute su música, su comida y su literatura, que viaje por su tierra y le tenga un cariño especial. Nada de eso es incompatible con el hecho de sentirse miembro de una comunidad universal.”


Para ser ciudadano del mundo además de una mentalidad abierta, debemos educarnos, involucrarnos en la comunidad y viajar a otros lugares. “Para esto no es necesario ni obligatorio viajar a otros paises, hablar otras lenguas, tener amigos por todo el mundo, conocer otras culturas y otros lugares. Todas esas cosas pueden ser bienvenidas y pueden enriquecer la vida de muchos, pero no son necesarias: la ciudadanía universal se asume de manera personal, como un acto racional, como una reflexión propia, a la que bien podría llegar alguien que jamás haya salido de su región o de su país. La próxima semana compartiremos otras características que nos ayudaran como abuelos, padres, amigos y familiares a trabajar juntos para dar a nuestros menores las herramientas para un futuro mejor.


Ser un ciudadano del mundo quiere decir que te identificas con una comunidad en constante crecimiento y que contribuyes al crecimiento positivo dentro de dicha comunidad. Es importante identificarte con una comunidad global, pero eso no significa que debes viajar lejos o abandonar tu identidad personal. Para convertirte en un ciudadano del mundo, debes tener una mente abierta, educarte, involucrarte en tu comunidad y viajar cuando sea posible.

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