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El juego de la semiótica histórico- cultural cagüeña (Parte-I)

  • Foto del escritor: Editorial Semana
    Editorial Semana
  • 31 jul
  • 3 Min. de lectura

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Por: Juan Illich Hernández


Si de algo tenemos que estar claros, es que toda microhistoria e inclusive ecosistema en general contiene bajo su trasfondo, tanto social como histórico una semiología o una semiótica cultural. Esta disciplina proviene de la herencia grecorromana e indigenista la cual se sirve del estudio, análisis e interpretación de los símbolos, señas, códigos, lenguajes y signos, sean verbales como no verbales. Sin embargo, existen literatos y teóricos como Umberto Eco (1980) & Rolando Barthes (1960) que señalan, que la semiótica aun no siendo una disciplina o ciencia para algunos, esta necesita de la misma lingüística, es decir, lenguaje para llevar a cabo los entendidos y significados sociales.


Es en ese sentido, que la semiología es la encargada de explorar y registrar todos los sistemas sociales, culturales, psicológicos, ideológicos, políticos, históricos, etc. en los que transcurre la vida cotidiana, tanto a nivel material como inmaterialmente. Por tal razón, al momento de recorrer los distintos símbolos que representan los múltiples municipios de Puerto Rico en cuyo caso aquí es el pueblo de Caguas, encontramos un caudal de información valiosísima para seguir destacando nuestro orgullo criollo.


Entrando al mundo lingüístico de los signos e intercambios sociales, encontramos que de por sí, el repertorio histórico en Caguas, plus Puerto Rico es uno vasto dado a la herencia afrodescendiente, indígena, española y sobre todo, árabe. Tanto es así, que cuando desintegramos los símbolos como la piña en la bandera, más bien lo que se está resaltando es al antiguo barrio del Piñal el cual tuvo su origen en el siglo XIX. Este se encuentra ubicado entre la zona oriental del Valle del Turabo, entre la desembocadura del Río Grande de Loíza y la icónica Iglesia Dulce nombre de Jesús del Piñal. Así que, si descodificamos lo que significa para la psicología e inconsciente social, el concepto de la piña en general, observamos que este va más allá de lo que es la fruta.


Cabe agregar que, al realizar la excursión hacia una de las emblemáticas entradas de las siete que tiene el flamante pueblo de Caguas, diría desde mi apreciación personal, la más ilustre de las que existe en todo el país es la que se entra vía la carretera número 1. Esto es debido a que específicamente, dicho camino contiene en su misma icónica entrada no solo las representaciones de la huella indigenista y la simbología de las siete piñas, que subrayan las siete entradas e incluso salidas que contiene esta municipalidad, sino también, que en este municipio resaltamos el capital cultural (producción artística, intelectual, etc.).


El concreto armado de esta simbología, que prácticamente recoge gran parte del trasfondo histórico cagüeño lo otorga el mismo aparato religioso fundando a su vez la segunda iglesia de corte cristiana-católica en el centro del casco urbano. Tales efectos, si los traducimos, tanto psicológica como sociológicamente, detrás de las palabras, sea nuestra simbología de la piña, como la estatua taína, su significado no solo vararía dependiendo del contexto o región, sino también de los entendidos sociales y culturales. Quiérase decir, que el factor de la dependencia contextual tiene como capacidad máxima el resignificar el entorno lingüístico y simbólico. Y qué mejor modo de ejemplificar esta práctica que redefiniendo los códigos sociales o maneras de cómo expresarnos, comunicarnos, percibirnos, etc.


Así que, cuando excavamos los distintos medios de interacción social, cultural, política y psicológica que han existido a lo largo de la historia, una de las herramientas fundamentales para descifrar símbolos o premisas encubiertas, es la semiótica… (Continuará)

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