El rescate del Centro Criollo Tradicional Urbano (Parte I)
- Editorial Semana

- hace 6 días
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Por: Juan Illich Hernández
Comenzaré el presente narrativo mencionando que esta temática ha sido explorada y expuesta por el fenecido e icónico historiador Juan David Hernandez León durante el 2019. Como parte de su batería de investigaciones llevadas a cabo e intereses compaginados con este servidor (hijo) tomé el privilegio personal para darle unos meritorios retoques, tanto psicológicos como sociohistóricos para reflexionar sobre el fenómeno urbanista versus la ciudad de Caguas.
Si bien es sabido, el ser humano es producto de su historia como a su vez todos los desarrollos socioculturales que bien ha edificado con el devenir del tiempo. Tales efectos se van dibujando en lo que concebimos como desarrollo urbano. Tristemente, la construcción y distribución de lo que son los entornos geoespaciales traen consigo el interminable encontronazo de la lucha de clases sociales, justamente como lo expresaban Marx & Engels (1848) en el Manifiesto Comunista. A la luz de los descontentos que desenlazan los grandes proyectos urbanísticos que por lo general siempre benefician a unos pocos grupos en cuyo aquí son clases sociales privilegiadas, estas desplazan a toda aquella persona desventajada (pobre, indigente, negr@, etc.).
Ante la crítica situación y condición psicosocial que se afrontaba entre ese ínterin de finales del siglo XIX e inicios del XX dado a los factores economico- políticos e ideológicos que andaban entremezclándose con el cambio de coloniaje del español al norteamericano yanki acontecen las primerizas arterias del Centro Criollo Urbano. Dicha pieza la impulsó el Departamento de Planificación y Desarrollo Económico con fines de recrear una nueva ambientación para el pueblo cagüeño dando como puntapié de ese diseño lo que fue la Carretera Central o La Número Uno (Hernández, 2019). Cabe agregar, que mucho antes de establecer esa gran vía, durante el 1858 según nos informa Hernández León (2019) inaugura el peculiar Puente Colgante sobre el “Río Cagüitas” o mejor conocido hoy día “Puente Las Damas”. Además, bajo esos vaivenes de crisis socioeconómica y política, tanto en la Isla como municipalmente, aconteció el surgimiento de otro reconocido puente nombrado “Las Quebradillas” el cual está localizado en el barrio Turabo.
Dando cuentas de cada uno de los puntualizados desarrollos en lo que concierne a infraestructura, visualizamos como en nombre del “venidero” progreso que más bien llegó a medias, no contempló la apreciación de los transeúntes o peatones. Hay que ser enfático en lo antes expuesto, puesto que gran parte de las aceras ni son caminables, ni muchos viables y confortables para el que anda a pie e inclusive tiene una cierta limitación. Al observar ese detalle con el debido detenimiento que requiere, puede llegarse a la conclusión que todas las carreteras centrales tienen una especie de acceso a transitar cercano a las casas Alcaldías de cada pueblo. Tal señalamiento permite tener un mejor control en términos de monitoreo, seguridad y espionaje de lo que entra hasta sale de esos espacios, hecho que con el caminante se hacía más severo.
Es de este modo cómo ha ido amplificándose la arteria principal de comercio del casco urbano el cual tiene en sus raíces la correlación de calles José Gautier Benitez, Luis Munoz Rivera con la Carretera Central. De esta forma logra hacerse partícipe e invitacional cualquier persona que estuviera ajena del casco urbano para que mínimamente pasara a pie por el pueblo.
El idóneo anzuelo que sirvió como sebo de atracción para quienes vivían en las afueras del corazón criollo, evidentemente no fueron ya las proactivas actividades socioculturales, sino al contrario las del consumerismo norteamericano (continuará)…






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